Ticos preocupados por río “hijo” del San Juan
* El Colorado ha bajado su caudal pero no es por el dragado que ejecuta Edén Pastora, sino por la temporada seca
El costarricense río Colorado, cuyas aguas provienen del nicaragüense río San Juan, ha bajado notablemente su caudal, lo que ha provocado preocupación en los vecinos de esa zona fronteriza.
Lugareños informaron a diarios del país vecino que el verano ha provocado una reducción del caudal hasta de tres metros en algunos sectores. Este río roza territorio nicaragüense en la zona de isla Calero, donde según las autoridades ticas, han sido invadidos de parte nuestra.
La merma es visible en el mismo punto donde nace, frente al caserío fronterizo de Delta Costa Rica, en Sarapiquí, Heredia, a escasos 300 metros del lugar donde Nicaragua realiza las obras de dragado del río San Juan.
Un río importante
Ahí se ha formado una especie de línea divisoria entre los ríos San Juan y Colorado y en dirección este-oeste aparece el río nica con aguas disminuidas, pero todavía navegables. En sentido opuesto, está el río tico, seco, señala el rotativo La Nación.
El Colorado es importante para nuestros vecinos del sur porque riega la parte más septentrional o norte de las llanuras de Tortuguero, provincia de Limón.
Su cauce se desprende del San Juan y forma un arco hacia el sureste, dividiéndose luego en dos ramas, Colorado y Caño Bravo, que separan las islas fluviales Calero y Brava antes de desembocar en un delta en el mar Caribe.
A partir de febrero
Este río, además, es parte del Refugio Nacional de Fauna Silvestre Barra del Colorado y es navegable en gran parte de su curso. Junto con su afluente, el Chirripó, forman el sistema Colorado-Chirripó, que tiene 96 kilómetros de extensión.
David Morales, vecino de la zona, aseguró que fue a partir de febrero que notaron la disminución en el nivel de las aguas y que conforme avanzó la época seca también crecieron las dimensiones de los playones.
Algunos tienen no menos de 400 metros de largo y hasta 100 de ancho. Por eso, hay tramos en los que los boteros tienen dificultades para navegar. Cuando las pangas se quedan pegadas en los bancos de arena, hay que usar los remos para moverlas hacia las partes navegables.
Navegación afectada
“Pensamos que para finales de abril el descenso alcanzará los cinco metros y el tránsito de las embarcaciones será más problemático”, afirmó Morales.
Para Gerardo Quirós, directivo de la Asociación de Desarrollo que cobija a Fátima, San Antonio y Delta Costa Rica, lo que está sucediendo es efecto del faltante de lluvias que hubo el año pasado, pese a que siempre ha sido una zona de altas precipitaciones.
“Yo ni siquiera me atrevo a insinuar que el río esté perdiendo gran parte de su caudal como consecuencia del dragado del San Juan. Hacerlo sería irresponsable de mi parte”, añadió el dirigente.
Déficit de lluvias en 2012
A inicios de este año, el Instituto Meteorológico Nacional de Costa Rica confirmó que la temporada de lluvias del 2012 arrastraba un déficit de hasta un 25% en algunas zonas.
Entre tanto, en el San Juan, la baja del caudal empieza a mostrarse, pero muchos kilómetros antes de Delta Costa Rica.
Pobladores de Infiernillo y Chorreras de Cutris, San Carlos, reportaron que entre la desembocadura del Infiernillo y la quebrada Chorreras, el tránsito de embarcaciones se está tornando lento por la presencia de enormes piedras.
A partir de Fátima de Sarapiquí, 14 kilómetros al oeste de Delta Costa Rica, ya están apareciendo playones que posiblemente adquirirán dimensiones mayores.
