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Cardo mariano, burros y salud humana

Dr. Vicente Maltez Montiel (*)

La naturaleza nos ha regalado una maravillosa planta que es el cardo mariano (sylybum marianum), del cual se extrajo a comienzos del siglo XX el principio activo silimarina y que por ser agradable al paladar de los asnos, también ha sido llamado cardo de asno, burral, borriqueño, etc. y cardo platero.

Las bondades de esta planta ya eran conocidas por la medicina china hace más de dos mil años y formó parte del botiquín médico en los ejércitos romanos, en ambos casos, para el tratamiento de la ictericia (coloración amarillenta de la piel y mucosas).

Es una creencia popular que los asnos o burros (equs africanus asinus) son animales tercos, y gracias a la mitología griega y cultura egipcia tienen mala fama. Pero la realidad es que se trata de animales inteligentes, cautelosos, amistosos, juguetones y con capacidad de aprender.

Recordemos que en Somoto y otras poblaciones vecinas, los burros eran y son capaces de ir solos al río con el propósito de regresar con el agua que alguien coloca en sus lomos, regresando mansamente a su sitio de partida.

La inmortal obra “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez, contiene la prosa poética más bella del siglo XX en la cual se narra la vida y muerte de un burrito, que nos envía el mensaje de la necesidad del retorno a la inocencia. No se crea a pecho eso de que son carentes de habilidades.

Las enfermedades del hígado se encuentran entre las diez principales causas de muerte en Nicaragua y en el mundo y una medicación que viene siendo crecientemente exitosa en el tratamiento de las mismas es la silimarina, que en nuestro medio está disponible en farmacias de prestigio con el nombre de Hepasil B Complex.

Hepasil B Complex se presenta en cápsulas de gelatina blanda, de fabricación norteamericana y las evidencias científicas y experiencia indican que puede prescribirse en la hepatitis viral, hígado graso, cirrosis hepática alcohólica, hepatitis alcohólica y más recientemente se utiliza en graves intoxicaciones por plaguicidas tipo paraquat y fosfina, así como las ocasionadas por acetaminofén y amanita phaloides.

El mecanismo de acción por medio del cual se expresan las bondades de la silimarina ante la agresión que sufren las células hepáticas, es que estabiliza membranas de células agredidas, protege organitos intracelulares y estimula el núcleo de los hepatocitos.

Cuando hay grasa en el hígado o esteatosis hepática, disminuye los depósitos grasos porque hace descender nefastos componentes grasos de la sangre como el colesterol malo LDL y el VLDL, otro tipo de colesterol pariente del anterior.

En las hepatitis virales tipo B y C “actúa disminuyendo la replicación viral”, es decir, disminuyendo la cantidad de los virus agresores, al tiempo que estimula la regeneración celular con lo cual evita el daño hepático crónico.

En nuestro país y en el mundo se ha vuelto frecuente el uso y abuso del alcohol y es el hígado el órgano responsable de su metabolismo y eliminación. Esta es una de las mejores funciones que cumple la silimarina.

Hepasil B complex es capaz de neutralizar los efectos tóxicos del alcohol (etanol) “porque inhibe la producción de fosfolípidos y glicerol entre las células hepáticas”.

La introducción de la silimarina en el combate de graves intoxicaciones le ha ganado un honroso puesto dentro de los fármacos que ayudan a luchar contra situaciones que amenazan la vida y salud.

Recordemos que el mejor tratamiento de las enfermedades del hígado es la prevención y control de padecimientos crónicos tipo alcoholismo, obesidad, diabetes, grasas elevadas de la sangre y no tomar medicinas sin recomendación médica, ya que muchas de ellas se metabolizan en el hígado y pueden perjudicarlo.

La vacuna contra la hepatitis B, practicar sexo seguro en el caso de relaciones sexuales casuales y someterse a controles médicos periódicos, son otras medidas inteligentes.

La silimarina (Hepasil B Complex) se encuentra disponible en todas las farmacias de prestigio de nuestro país y ha venido para mejorar la salud de nuestro pueblo. Los “Plateros” de muchas partes nos indicaron que algo bueno había para nosotros en el cardo mariano. Confirmado, son muchos los caminos que nos depara el Señor.

Dr. Vicente Maltez Montiel, médico internista.

(*) Especialista en Medicina Interna
maltezvic@hotmail.com
Calle Principal Altamira, frente a la CECA
Tel. 2278-0830 / 2267-0251

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