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Armas cortas a ocho y veinte dólares en Centroamérica

* Como remanente de los años 90 circulan unos 3 millones de fusiles, pistolas y revólveres, a los que hay que sumar los introducidos en décadas posteriores

Naciones como Honduras, Nicaragua y El Salvador fueron inundadas de armas en la guerra fría y “ahora forman parte de un mercado negro utilizado por las organizaciones criminales en México”, según el informe “Atlas de la seguridad y defensa de México 2012”.

Son centenares de miles de armas que circulan en un mercado ilegal que cada vez abarata más el costo del armamento ligero y pesado que el crimen organizado utiliza para ejecutar matanzas en los países, sobre todo en el denominado “triángulo norte”.

Las armas cortas o livianas han llegado a costar entre 8 y 20 dólares, lo que ha propiciado que el narcotráfico y la delincuencia organizada tengan fácil acceso a estos medios de muerte, según reportaje del diario El Heraldo, de Honduras.

“La región, por lo tanto, es un claro ejemplo de cómo la globalización del crimen organizado y la disponibilidad de armas han creado una gran demanda y reducido sus precios, en el marco de un negocio muy rentable para los concesionarios y los usuarios”, explica el informe elaborado por el Colectivo de Análisis de Seguridad con Democracia.

Las pistolas son el principal componente de este mercado, los fusiles de estilo militar -como el AK-47 y el M16- también están disponibles, revela el documento. La gran demanda de armas ilegales en México proviene de cárteles de la droga que las importan para usarlas en la lucha contra grupos criminales rivales o en contra del gobierno.

Muchas de estas armas ingresan ilegalmente a la región centroamericana destinadas a manos de miembros de bandas del crimen organizado.

Precios bajos

El número de armas confiscadas en América Central se ha intensificado en los últimos años y, de acuerdo con los datos registrados por un consorcio de organizaciones no gubernamentales de la región, esta cantidad se multiplicó por cuatro entre 2006 y 2010. Recientes estimaciones de la Organización de Estados Americanos (OEA) indican que cada año se confiscan en programas de destrucción más de 13,500 armas pequeñas.

“Estas últimas (armas pequeñas) son relativamente baratas, de ocho dólares (o sea unos 160 lempiras) a veinte dólares (400 lempiras) a precio de calle en Centroamérica, ampliamente disponibles, fáciles de usar, portátiles y se esconden fácilmente”, asegura el reporte.

En Honduras, la población civil puede acceder a al menos 15 tipos de armas en La Armería, una dependencia del Instituto de Previsión Militar (IPM). Están a disposición armas como revólveres y pistolas, cuyos precios pueden oscilar entre 10 y 20 mil lempiras o más, así como municiones y algunos accesorios. El IPM mantiene bajo secreto el número de armas y municiones que vende.

En cuanto al origen de las armas pequeñas y ligeras que muchas organizaciones criminales están utilizando para la disputa del territorio y el control de narcóticos, puede afirmarse que provienen de una mezcla de las reservas excedentes recicladas durante las guerras civiles y de nuevas adquisiciones que entran principalmente por la frontera Estados Unidos-México.

Las armas pequeñas que se emplean son utilizadas por el crimen organizado de diferentes formas, de tal manera que la información estadística dice, según el documento, que El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Jamaica y Venezuela presentan tasas de homicidios muy altas (más de treinta por cada cien mil habitantes, en el caso de Centroamérica). Esos índices aumentaron de forma constante entre 1995 y 2010 debido a la presencia de armas pequeñas y ligeras en la región, asegura el informe.

La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (United Nations Office on Drugs and Crime, ONUDC) estima que hay en Centroamérica todavía tres millones de armas que circulan desde los años noventa.

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