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A Alliegro la “protege” un político de derecha

Ana Alliegro estaría siendo protegida por un político nicaragüense.

* La fugitiva norteamericana nieta del dictador Fulgencio Batista escogió un país en teoría peligroso para ella con el objetivo de esconderse

Ana Alliegro es sin duda una mujer bella a la que no le costará mucho trabajo conseguir quien la proteja y esconda de la justicia norteamericana. Lo que llama la atención, sin embargo, es el país que escogió para guarecerse: Nicaragua, donde las autoridades de gobierno son tenidas como decididamente pro castristas.

Alliegro es nieta del ex dictador cubano Fulgencio Batista e hija de un ex agente de la CIA que por si fuera poco, en los sangrientos años 80 entrenó a los principales enemigos del sandinismo: los Contras.

El padre de la peligrosa rubia, también llamado Anselmo, aparte de ser instructor militar de los alzados antisandinistas, fue candidato – sin éxito – a la Cámara estatal de Florida antes de manejar una consultoría llamada “Political Intelligence”.

Una “gusana”

Pues bien, como guinda del pastel político que representa la atractiva señora que ahora anda por los 46 años, podemos decir que técnicamente es una “gusana cubana” pues es parte del grupo considerado todavía entre lo más abyecto de la isla que fue acogido en Miami tras la caída del régimen batistiano en 1959.

Un hecho curioso es que su abuelo, Anselmo Alliegro y Milá, después de ser sucesivamente diputado, primer ministro, senador y cómplice de todas las atrocidades de Fulgencio Batista, fue nombrado “presidente” cuando el dictador cubano huyó. Es decir, una especie de alter ego de aquél famosillo por estos lados, “el tal Urcuyo”.

El gran escape

Ana Alliegro escapó de Estados Unidos el año pasado cuando le estalló un escándalo al descubrirse que introdujo en la campaña del demócrata, Justin Lamar Sternad, fondos sin declarar conforme a la ley y que dichos fondos procedían del representante republicano cubano-gringo, David Riviera.

Había aceptado colaborar con las autoridades del FBI, pero desapareció de su domicilio el mismo día en que tenía que ir a declarar.

Lo último que se supo es que no es precisamente el sandinismo el que está ocultando a Alliegro, sino un señor que ha luchado denodadamente por desplazar a Eduardo Montealegre como principal dirigente del PLI y que el año pasado participó en una huelga de hambre apoyando a un grupo de jóvenes que se hace llamar “Los Rejudín”.

Alliegro estaría viviendo en San Juan del Sur, dondey el congresista David Rivera con quien al parecer tiene un romance la visita con frecuencia.

En tanto, en internet prolifera la información sobre la fugitiva, cuya vida ha sido literalmente de “película”, ya que aparte de su oscura herencia política, se ha visto involucrada en diferentes hechos personales que para cualquier otro serían bochornosos.

Existencia tempestuosa

Distintos medios de comunicación señalan que cuando el FBI invadió su apartamento el año pasado a fin de requisarle documentos y su computadora, Alliegro fue detenida en otro lado porque andaba manejando con la licencia suspendida, lo que le valió un fin de semana en la cárcel.

Anteriormente, había sido investigada por el robo de un par de sandalias de 29 dólares en la tienda Ross del bulevar Biscayne.

En el 2007, la consultora política había provocado la intervención de la policía mientras disparaba con un arma calibre .45 para asustar a su ex esposo, Moshe Cosicher, en su residencia de Tigertail Avenue. Su intención: obligarlo a casarse de nuevo con ella.

“Nos vamos a Las Vegas”, ordenaba a Cosicher, sentada sin ropa con los pies en su mesa de trabajo, según el testimonio de Moshe a la policía.

Más encabes

Siempre en 2007, intentó registrar una nueva compañía (además de las varias que ya tiene) pero no lo pudo hacer cuando su cheque de 130 dólares dirigido a la División de Corporaciones del Estado rebotó.

En otro episodio de su agitada existencia, Ana Alliegro se casó -la aventura no duro más que un par de meses – con el exalcalde de Miami, Joe Carollo.

Amenazado por su intempestiva esposa, Carollo huyó, por temor a su locura, según confesó luego el político en una declaración ante la corte.

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