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Nicaragua principal expulsor de migrantes

* Estudio revela que gente del Istmo se marcha por pobreza, exclusión, falta de aplicación de políticas sociales y de desarrollo, precarización del empleo y los ingresos, violencia, inseguridad y desastres naturales

Un estudio de la Fundación Avina y el Incae sobre la migración, presentado este martes en San José, Costa Rica, ubica a Nicaragua como el principal “expulsor” de mano de obra básica o calificada en sectores del turismo, la construcción, servicios domésticos, y actividades agrícolas, y a Costa Rica y Panamá como los principales receptores.

La Fundación Avina presentó el estudio “Dimensión económica y de desarrollo en las migraciones, en el que plantea un nuevo enfoque de la relación entre la competitividad del sector privado y la migración, superando la perspectiva de considerar este fenómeno como un problema social y verlo más bien como una alternativa que aporta al crecimiento económico de la región.

“Incorporar a los migrantes en las políticas económicas y en las estrategias empresariales de los países de nuestra región genera beneficio para las naciones, las empresas y los migrantes”, indicó Cynthia Loría, Gerente de la Estrategia Regional de Migraciones de Fundación Avina, en dicho foro regional.

Poco a poco, actores de todos los sectores, incluyendo al empresariado, comprenden mejor cómo las empresas a nivel individual y colectivo son impactadas por los efectos de las migraciones. Y en ese sentido resaltó visibilizar las buenas prácticas empresariales y divulgar estos hallazgos.

“La Fundación Avina busca contribuir a la discusión para la formulación de una política centroamericana en el tema de migración y mercado laboral. El desafío de la organización en el corto plazo será el desarrollo en detalle de una investigación que aporte datos que dimensionen esta relación, ya que los que existen se limitan a experiencias específicas que no permiten generalizarlos”, agregó Loría.

La migración de los centroamericanos hacia Estados Unidos, México, Europa y dentro de la misma región, es el resultado principalmente de los niveles de pobreza, exclusión, vacíos y falta de aplicación de políticas sociales y de desarrollo, precarización del empleo y los ingresos, violencia, inseguridad y desastres naturales. En la región, luego de finalizados los conflictos bélicos en los años noventa, la mayor parte de la migración ha ocurrido por motivos económicos.

Centroamérica experimenta el fenómeno de las migraciones como países de origen, tránsito, destino y retorno y donde la dinámica intrarregional ubica a Nicaragua como el principal expulsor (mano de obra básica o calificada en sectores del turismo, la construcción, servicios domésticos, y actividades agrícolas) y a Costa Rica y Panamá como los principales receptores.
Algunos argumentos señalados por los estudios preliminares son:
La migración intrarregional representa para muchas actividades productivas en la región la principal fuente de mano de obra para su crecimiento.
Por lo tanto, es de importancia estratégica, dimensionar los aportes que los migrantes hacen a la economía de los países de la región centroamericana como fuerza laboral, consumidores y emprendedores que a su vez generan empleo y desarrollo.
La integración laboral fortalecería los mecanismos de integración centroamericana y el desarrollo de políticas públicas nacionales y regionales en articulación con las organizaciones de la sociedad civil y el sector empresarial, para que las migraciones aporten a la competitividad de las naciones y la región.
Se podrá contribuir al crecimiento económico de los países y la región a través de la gestión de programas de trabajadores temporales amparados por la Ley, el reconocimiento a los trabajadores migrantes y sus derechos humanos, fomento de programas de capacitación y/o empleo que permiten que los migrantes se desarrollen como mano de obra productiva calificada, con acceso a tecnología.
Las políticas de estímulo a la emigración (como forma de captar remesas, reducir la pobreza, etc.), formales o informales, podrían no ser sostenibles en el tiempo ya que requieren de constantes flujos migratorios que reducen la capacidad productiva local y podría comprometer el desarrollo de los países de origen.
Los efectos de la migración sobre la productividad se pueden generar de dos formas: primero, por el arribo de migrantes altamente calificados lo que estimula la innovación y segundo, por la llegada de migrantes poco calificados lo que incrementa la productividad en la medida que la mano de obra local (aún la menos calificada) se puede especializar en actividades más productivas.
El sector empresarial sensible y comprometido se puede beneficiar de la migración laboral voluntaria y sus aportes a la economía por medio de la implementación de buenas prácticas laborales para que la migración sea una opción fundamentada en principios éticos. Por ejemplo, la producción de café con certificado de comercio justo en algunas fincas de Chiapas que beneficia migrantes temporales guatemaltecos y la contratación de trabajadores temporales mexicanos en la producción de azúcar en Estados Unidos.
Una política migratoria regional debería considerar elementos adicionales a los aspectos meramente económicos. La inversión en educación y tecnología son prioritarios para incidir en una mayor capacidad técnica y profesional de la fuerza laboral centroamericana y con ello, potenciar el desarrollo de las economías en toda la región y enfrentar mejor los desafíos de un mercado global altamente competitivo y caracterizado por los acuerdos de libre comercio.

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