¿Salió Chinchilla por “la puerta de atrás”?
* Excusas que se han presentado sobre viajes en el avión de un narco suenan hasta infantiles
“Una presidenta que salió sin avisar, un aparato de seguridad que no se dio cuenta del viaje, dos funcionarios de confianza presidencial que se reunieron con un empresario sin verificar identidades”, escribe el periodista de La Nación, Otto Vargas sobre los vuelos de la presidenta Laura Chinchilla en la aeronave de un presunto narco.
¿Tantas fallas juntas? ¡Que se las crea “yeyo”!, como decimos en Nicaragua. El más sencillo análisis de un profano en temas de seguridad deja al descubierto que algo “raro” hay de por medio en todo este asunto.
¿Qué es eso de que el Presidente de una nación ande saliendo furtivamente de su país? O es un paranoico que anda creyendo que todo el mundo lo quiere matar o anda en algo que oculta a los de su entorno.
¿No se dio cuenta el personal de seguridad dónde estaba doña Laura? Solo ellos saben que así fue. Han sido entrenados por gringos e israelíes y ahora resulta que se chupan el dedo.
¿No sabían de quién era el avión? Ni que fuera un taxi que se aborda al azar en cualquier calle de San José, sin conocer quién es el conductor ni el propietario del mismo.
“Esas fallas en el protocolo de seguridad detonaron el escándalo en la Presidencia de la República”, continúa La Nación y señala a continuación que el jefe de la Dirección de Inteligencia y Seguridad Nacional, Mauricio Boraschi, no fue informado de ninguna de las dos ocasiones en que Laura Chinchilla utilizó el jet facilitado por una compañía vinculada a un empresario colombiano que fue cuestionado en el pasado en su país por supuestos vínculos con un narcotraficante.
Para el propio Boraschi resulta “increíble” que a ellos, como encargados de la seguridad presidencial, nunca les pidieran el aval para usar la aeronave. Así lo expresó ayer en la mañana a ADN Radio 90.7.
Queda claro que es hora de la lavada de manos y de buscar a uno o varios patos de la fiesta. Las cabezas ya empezaron a rodar porque es lo primero que hacen los poderosos cuando se ven en peligro. Cuando son descubiertos, alguien tiene que pagar los errores que ellos cometen.
Más certero es el criterio de Paul Chaves, experto en temas de seguridad, quien señala que la presidenta hizo un viaje “como si saliera por la puerta de atrás”.
“El señor Boraschi no tiene oportunidad de decirle nada (a la presidenta) porque no está enterado (del viaje). Se supone que él tiene que coordinar con la seguridad del país visitante.
”La presidenta se expuso a riesgos innecesarios. La violación del protocolo de seguridad fue una cuestión de ella (de Chinchilla). ¿Cómo es que el jefe de la seguridad presidencial no se entera para dónde va ni con quién?”, cuestionó.
Chaves tampoco encuentra respuesta al hecho de que dos colaboradores de la presidenta (el hoy exministro de Comunicación, Francisco Chacón, así como la hasta anoche asistente de la mandataria, Irene Pacheco) se reunieron con un empresario que no presentó un documento fidedigno de identidad.
Al exministro, el colombiano entregó una tarjeta de presentación a nombre de Gabriel O’Falan. El nombre real resultó ser Gabriel Morales Fallón, de 46 años.
El criminólogo y también experto en temas de seguridad, Gerardo Castaing considera que era obligación del aparato de inteligencia estar pendiente de los movimientos de la mandataria.
“No hay justificación; es un error (de la DIS). Si no hay una comunicación entre el Gobierno y la DIS, que es la inteligencia del presidente, estamos en una situación gravísima”, enfatizó.
Para Castaing, hubo “confort” en las diligencias llevadas a cabo por los miembros del protocolo.
“El exministro dice que para ese viaje le presentaron al señor (Gabriel Morales) y que este le dio una tarjeta (de presentación) falsa, pero ya habían viajado antes (la presidenta fue en ese avión al funeral de Hugo Chávez el 8 de marzo).
“De una forma inocente llegaron y le dijeron a los miembros de protocolo: ¡tenemos un jet!, y todo el mundo tranquilo”, enfatizó.
Paul Chaves y Castaing coinciden en que la presidenta corrió un grave riesgo al viajar en una aeronave sospechosa.
