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La roca del carácter

Diana Benavides.

Diana Benavides

El Altísimo le concedió a la mujer el privilegio de ser madre. Privilegio que en muchos casos se ve intoxicado en su valor. Mas sin embargo, una reflexión del rol primario de la mujer y madre puede ser la cura a las problemáticas centrales que enferman a la sociedad y el posicionamiento de sus funciones sobre la roca del carácter.

La roca del carácter es la base esencial de la identidad de la mujer y madre; y asumiendo que su influencia se proyecta en los demás a través de su ejemplo, ¿cómo puede una madre sembrar en su hijo la semilla del carácter y prepararlo para atravesar el fuego de la vida?

El carácter de un niño es la colección repetitiva de hábitos, por lo que no incapacites a tu hijo sirviéndole y haciendo todo para él. Permítele que atraviese desiertos, momentos difíciles y limitaciones, como también concédele espacio para ejercer su propio juicio y autosuficiencia para cometer errores y conquistar sus propias victorias; no solo saldrá fuerte y sabio, sino humilde también. Tres grandes y maravillosas virtudes que enaltecen el carácter del hombre.

El tierno y sacrificado amor de una madre desea proteger a su hijo de toda adversidad, sin tan solo fuera posible. Pero la vida se presenta y reta con inesperados atajos. Por lo que el destino de un niño es determinado por la esencia de su carácter. Y en la profundidad del mismo, a medida que se convierte en adulto, podrá definir su posición en el tren de la vida.

Por ende, el elemento esencial de este modelo de crianza es saber nutrir su mente, donde sus pensamientos son creados y sus acciones ejecutadas. De esta forma sabrá asumir responsabilidad por sus acciones, elecciones y decisiones en la vida. Su carácter le dará el coraje, no solamente para luchar y defender sus principios y convicciones, mejor aún, para vivir por ellos.

Es preciso ser consistente con este entrenamiento para el alma, no solo disciplinándole, sin estar sujeto a estados de ánimo o pasándole por alto aquellas fallas por las que la madre pueda sentir que no tiene la autoridad moral para reprender o exhortar a su hijo; pero también sembrándole la semilla del carácter en los primeros años de su vida.

El día llegará en que el niño será un adulto, y lo único que te resta por hacer después de expresarle lo mucho que le amas, es confiar su vida en las manos del Altísimo que te otorgó el privilegio de ser madre.

Depende de tu trabajo como mujer y madre, podrás dejar ir a tu hijo a un mundo donde si va armando solo con dinero, no solo perderá su dinero, sino también a sí mismo. Más si la semilla del carácter fue plantada en él, no solo puede ser que regrese con dinero, de seguro se rehusará a que el mundo lo cambie, pues tu hijo ha plantado y germinado su vida sobre la roca del carácter.

Este escrito es propiedad y derechos reservados de su autora, Diana Benavides.

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