Mar Caribe depredado por Colombia

El caracol pala fue casi exterminado durante décadas en el mar Caribe y ahora Colombia achaca esa labor a Nicaragua en apenas seris meses.
* Desde hace varias décadas pusieron al caracol pala cerca de la extinción y canciller Holguín reconoció que no ha sido Nicaragua la culpable de los problemas de la pesca
Pese a que la canciller colombiana María Ángela Holguín reconoció que Nicaragua no es la culpable de la escasez de productos de pesca en el espacio del mar Caribe que la Corte Internacional de Justicia nos devolvió, medios colombianos de prensa mantienen toda una campaña en los últimos días con ese tema.
Por un lado se burlan de las malas condiciones en que laboran nuestros pescadores en sucias y decrépitas lanchas como la que capturaron en aguas de Jamaica, y cuando les conviene ponen a los hombres de mar pinoleros como feroces depredadores que no dejan nada de lo que encuentran a su paso.
La semana pasada dijeron que la Comercializadora Internacional Antillana S.A., cerraría operaciones debido a que las “flotas” de pesca de Nicaragua estaban arrasando el sustento de los pobres raizales, lo que fue desmentido por los dueños de dicha empresa.
No obstante, la empresa señaló que sí ordenó el cese de la operación de pesca, procesamiento y exportación de langostas que venía desarrollando desde hace 25 años en las aguas que ahora pertenecen a nuestro país.
La compañía, con sede principal en Cartagena, señaló que la decisión “es consecuencia directa del fallo de la Corte de La Haya (noviembre de 2012) el cual entregó a Nicaragua la zona de pesca de langosta denominada Green Moon, al este del meridiano 82 entre los paralelos 14 y 15”.
En un comunicado, Antillana añade que “el Gobierno intentó garantizar los derechos de los pescadores industriales con la presencia de barcos guardacostas de la Armada Nacional y algunos créditos a los pescadores industriales, pero ello no fue posible porque la zona de pesca fue invadida por barcos nicaragüenses, en su gran mayoría con buzos, que arrasaron los bancos de pesca de langosta”.
El esfuerzo pesquero se triplicó y las capturas por barco/día cayeron a la cuarta parte de su nivel normal. Durante la época de veda (abril-junio) continuaron llegando barcos nicaragüenses de buzos con zarpe para Caracol Pala que terminaron pescando la poca langosta que quedaba.
La pesca durante la época de veda impide la recuperación del banco de pesca. Esto quiere decir que cuando se inicie la nueva temporada de pesca, en el mes de julio, las capturas en el mejor de los casos estarán un 50% ó 70% por debajo del nivel normal y del punto de equilibrio (no permitirán pagar ni siquiera el costo del combustible), precisa la compañía.
La decisión busca, además, evitar mayores pérdidas y se aclaró que “la planta continuará abierta para ventas locales de pescados y mariscos” y no se cerrará como anunciaron algunos medios distintos a El Universal.
En relación al caracol pala, Strombus gigas, vale aclarar que la pesca brutal a que fue sometido por las empresas colombianas de pesca en décadas anteriores pusieron a dicha especie en peligro de extinción en la zona, lo que hizo necesario que en 1989, es decir, hace 24 años, se emitiera un decreto del desaparecido Instituto Nacional de los Recursos Naturales Renovables y del Ambiente (Inderena), regulando la extracción.
Este invertebrado, una de cuyas funciones es regular el crecimiento de algas, fue explotado inmisericordemente –al igual que la casi ausente langosta-, por poblaciones de pescadores colombianos debido al alto precio que alcanza por su gran tamaño y al valor ornamental de su concha.
La depredación –que continúan practicando y achacada ahora cínicamente a pescadores nicaragüenses-, es más grave debido a que gran cantidad de caracoles pala son sacados del mar sin que hayan alcanzado la madurez, por lo que no se han reproducido.
Por eso es que desde hace más de dos décadas el Strombus gigas pasó a formar parte del “libro rojo” de los invertebrados marinos en Colombia, por ser considerado en estado vulnerable, según el Ministerio del Ambiente de la nación andina.