Ex juez Garzón participó en la venta de Unión Fenosa
* Diario español revela “espionaje” del gobierno de Mariano Rajoy, que “detectó” un viaje incógnito del jurista a Nicaragua en octubre de 2012. En agosto del mismo año se reunión en Managua con Daniel Ortega, quien le pidió asesorara a su gobierno con el canal interoceánico
El ex juez español, Baltasar Garzón, viajó de incógnito a Nicaragua en octubre de 2012 a fin de fungir como representante de la compañía que compraría la empresa eléctrica Unión Fenosa (debe ser TSK-Melfosur Internacional).
A finales de agosto del mismo año, estuvo en nuestro país en visita pública en la que se reunió con el presidente Daniel Ortega, quien le pidió asesoría en el tema del canal interoceánico.
Lo anterior se conoció debió a los reclamos del propio Garzón en torno a la intromisión en su vida privada del ministro de Exteriores de España, José Manuel García Margallo, quien según eldiario.es recibe información sobre los movimientos del exjuez en sus viajes al exterior.
¿Espionaje diplomático?
Según ha sabido eldiario.es de fuentes de Izquierda Unida (IU), los servicios diplomáticos de España en el extranjero informan puntualmente al gabinete del ministro de los viajes y reuniones de Garzón en el exterior.
IU tuvo acceso a una información reservada en la que se informaba al ministro de un viaje del ex magistrado a Nicaragua el pasado mes de octubre. En declaraciones a eldiario.es, Baltasar Garzón confirmó que estuvo en esas fechas en Nicaragua. «Me deja perplejo», asegura, «si dan esta información sobre mí es porque se hicieron indagaciones sobre un viaje que era privado o porque fui sometido a algún tipo de seguimiento».
La información que recibe José Manuel García Margallo se distribuye por canales reservados con carácter confidencial. Se trata de reportes a los que se otorga la condición de «prioritarios».
Informe “detecta” venta de Fenosa
Como ejemplo de esas comunicaciones secretas, la embajada en Managua remitió el 9 de octubre del pasado año una información dirigida al gabinete del ministro en la que le relataba con lujo de detalles la visita de Garzón a Nicaragua.
En esa comunicación, firmada por el embajador León de la Torre, se detalla la presencia del ex magistrado en el país para hacer negocios. La documentación remitida al ministro señala que Garzón representaba en Nicaragua a una empresa eléctrica con intenciones en la compra de la distribución de energía que, por entonces, estaba en manos de Gas Natural Fenosa.
Según fuentes diplomáticas, este tipo de comunicaciones son habituales. Las embajadas, señalan esas fuentes, informan con asiduidad al ministro de los movimientos que realizan empresarios españoles en el extranjero.
Embajadores y espías
El objeto, dicen en el mundo diplomático, es colaborar con el desarrollo de negocios españoles en el extranjero y no espiar a quienes los impulsan. El trabajo mano a mano entre espías y embajadores es habitual. Las sedes diplomáticas cuentan asiduamente entre su personal con agentes del CNI para el desarrollo del trabajo diario y en constante colaboración con el jefe de la legación diplomática.
Sin embargo, según fuentes diplomáticas, los agentes del CNI reportan directamente al CNI y no trabajan al servicio de los embajadores.
Baltasar Garzón: «¿Por qué razón me siguen?»
La redacción del eldiario.es se ha puesto en contacto con Baltasar Garzón que aclara que «en ningún momento pedí auxilio a la embajada ni les informé de mi viaje». «Me sorprende que pueda ser objeto de seguimientos. Si eso ha sucedido, es un claro atentado a mi intimidad y mi libertad como persona. Sería muy preocupante que los servicios de inteligencia se dediquen a estas cosas en un país democrático».
Garzón relata que estuvo en Nicaragua «en distintas reuniones en mi labor de asesor jurídico, trabajando como abogado». «¿Por qué razón me siguen?, ¿Porque soy yo?, ¿por lo que digo ahora?, ¿por el trabajo que tenía antes?», se pregunta Garzón.
Para el diputado Gaspar Llamazares, Garzón ha sido sometido «a una labor clara de espionaje. La labor de asistencia comercial a través de las embajadas no tiene nada que ver con esto». El diputado de Izquierda Unida afirma que «al Gobierno no le basta con el linchamiento judicial de Garzón, sino que quiere demoler su imagen como fustigador de la corrupción».
