Mitos y leyendas en cuidado del niño con asma
Juan y Ana están muy preocupados, la pediatra de su hijo Jaime, de 8 años, les ha comunicado que tiene asma. Un montón de dudas se acumulan en sus cabezas. Deciden acudir a su consulta con un guión preparado para intentar aclararlas:
¿Qué es el asma?
Es una enfermedad crónica del pulmón por una inflamación de las vías respiratorias inferiores. Estas vías normalmente permiten el paso del aire, pero al estar inflamadas este se hace con dificultad produciéndose tos, pitidos o dificultad al respirar.
¿Es muy frecuente el asma?
Sí. Uno de cada 10 niños tiene asma. Se da más en niños que en niñas, aunque entre los adultos es más frecuente en las mujeres. La cantidad de personas que sufren la enfermedad varía de unos países a otros y en nuestro país es más frecuente en las zonas de la costa que en las del interior.
¿Es hereditaria?
La enfermedad tiene relación con varios genes y que el asma se desarrolle o no depende de la interacción, aún no completamente entendida, entre estos genes y el medio ambiente. Se dan casos en la misma familia porque se hereda la predisposición a padecerla. Si los dos progenitores son asmáticos el riesgo todavía es mayor. Algunas veces el ambiente puede inducir asma y un claro ejemplo es el tabaquismo, sobre todo en el embarazo.
¿Es contagiosa?
El asma no es una enfermedad infecciosa, por lo que no se contagia. Sin embargo las infecciones víricas como los catarros y la gripe, que sí se contagian, son una de las causas más frecuentes de la aparición de los síntomas de asma.
¿Se cura?
En este momento no tenemos cura para el asma, pero sí tenemos tratamientos que permiten su control y que el niño asmático pueda tener una vida normal, como si no tuviera asma. Es una enfermedad de curso variable que puede tener periodos sin síntomas, que no necesiten tratamiento, y otros en los que los síntomas sean intensos y frecuentes.
¿Es consecuencia de “catarros mal curados”?
No, aunque es una idea bastante extendida, es errónea. Si bien es verdad que muchos niños con asma han tenido muchos catarros durante los primeros años de vida, antes de evidenciarse el asma, esto solo indica es que esos niños tienen unas vías respiratorias más sensibles.
¿Qué tiene que ver la alergia con el asma?
La alergia es una respuesta desproporcionada del organismo ante una sustancia, llamada alérgeno, que para otras personas es inofensiva. Los bronquios de los asmáticos son muy sensibles y responden mucho a los alérgenos y también a sustancias, como el tabaco o la contaminación, que son irritantes para todos.
Aunque la alergia juega un importante papel para favorecer el asma, no todas las personas con asma tienen alergia, ni todas las que tienen alergia padecen asma. Se debe investigar la alergia en todo niño asmático, ya que ello nos puede ayudar a controlar la enfermedad.
¿Qué tipos de medicamentos tenemos para tratar el asma?
Los síntomas del asma aparecen cuando se estrechan los bronquios. Para mejorar ese estrechamiento hay medicamentos llamados aliviadores, porque “alivian” las molestias al dilatar los bronquios. Cuando se usan, su efecto se nota muy pronto, generalmente entre los 3 y los 5 minutos, aunque a las pocas horas desaparece. No tienen acción preventiva, sólo alivian los síntomas porque “abren el bronquio” transitoriamente, pero no actúan sobre la inflamación y, por tanto, no controlan el asma.
Para disminuir la inflamación y hacer que los bronquios estén menos sensibles, hay que tomar de forma continua medicamentos controladores de la inflamación bronquial (antiinflamatorios). Estos medicamentos se deben utilizar durante periodos prolongados de tiempo, son seguros y fáciles de utilizar. Sólo funcionan mientras se toman, se administran todos los días, se emplean según la gravedad de la enfermedad y se van modificando según el control de los síntomas que se consiga.
El niño y su familia debe conocer cómo actúa cada medicamento que tome el niño y cómo debe tomarlo. Asegurarse que lleva consigo los “aliviadores” y que toma regularmente los “controladores”. Pactar con su médico un plan escrito para saber cuándo usar cada fármaco y cuándo pedir ayuda médica
¿Los tratamientos producen dependencia o pierden su efecto con el tiempo? ¿Producen efectos secundarios a largo plazo?
No, los medicamentos para el asma son seguros y eficaces. Se debe usar a las dosis que se necesita para conseguir el control de los síntomas
En la mayor parte de los niños el control de la enfermedad se consigue con tratamientos a dosis bajas o medias que no afectan, o lo hacen de forma mínima, al crecimiento.
Los efectos secundarios de la medicación no suponen un problema comparado con los beneficios que aportan.
¿Las medicinas alternativas (homeopatía, medicina natural, acupuntura) tienen algún resultado en tratamiento del asma?
No hay en la actualidad estudios científicos rigurosos que hayan demostrado un efecto beneficioso de estas terapias para el asma.
¿Tener una crisis de asma es cuestión de mala suerte?
No. La mayor parte de las crisis son evitables si se establece un control adecuado.
Es fundamental conocer los desencadenantes de cada niño para evitarlos en lo posible, por ello hacemos las pruebas de alergia. La familia debe conocer qué medidas hay para evitarlos, es importante discutir con los sanitarios qué medidas prácticas son útiles y más sencillas de aplicar.
¿El niño asmático debe evitar el deporte?
No. La práctica deportiva tiene muchos efectos beneficiosos para la salud y los asmáticos pueden y deben practicar deporte. Muchos deportistas de alto nivel son asmáticos. Solamente debemos evitar el deporte cuando el asma no está bien controlada (tenga muchos síntomas).
En caso de asma inducido por el ejercicio: hacer precalentamiento, cuidado con los cambios brusco de temperatura (gimnasio-calle-gimnasio), hacer la actividad de forma gradual y, si se necesita,usar medicación antes de iniciar el esfuerzo.
Juan y Ana están más tranquilos han aclarado algunas cosas y sobretodo han comprendido que los padres y los propios niños pueden hacer muchísimas cosas para controlar el asma. La evolución de la enfermedad depende mucho de los cuidados que ellos mismos pongan en marcha, ¡tienen mucho que hacer!
