Trocha fronteriza tica colapsa por mal diseño
* Gobierno de Chinchilla mandó a hacerla con afán más anti nicaragüense que técnico y muchos se aprovecharon para “meter las manos”
La corrupción en el gobierno de Laura Chinchilla en cuanto a obras, algunas realizadas al calor del nacionalismo exacerbado en contra de Nicaragua, tiene como resultado el dispilfarro de muchos millones de dólares y el hundimiento de la popularidad de la polémica mandataria.
En la trocha que mandó realizar paralela al río San Juan, sin importarle el daño ecológico inmenso que causaba a la vía acuática nicaragüense, Chinchilla invirtió 45 millones de dólares en 160 kilómetros de una vía abierta a la “zumba marumba” y donde muchos metieron las manos para sacar sus centavitos de ganancia.
Dicha vía está intransitable. Era la obra insignia de doña Laura y el diario La Nación señala que desde que el puente sobre el río Virilla falló, se invirtieron US$1 0 millones en arreglos, pero estos fallaron. Se invirtieron otros US$ 10 millones en mantenimiento; sin embargo, se gastó más del 70% de los dineros para otras vías.
A lo anterior se le agregan el arreglo en el puente de la platina y los trabajos en la carretera Bernardo Soto, del cruce de Manolo’s al aeropuerto Juan Santamaría, que se hicieron con deficiencias.
Tres grandes obras que no lograron su fin consumieron el dinero que pudo haberse usado en otros proyectos de gran prioridad para el país vecino.
Las obras consumieron el dinero proveniente de peajes, impuesto a los combustibles y rubros contenidos en el presupuesto del ministerio.
Ese dinero habría alcanzado para construir el paso a desnivel en La Uruca –que cuesta US$ 50 millones y beneficiará a 60.000 conductores por día– o cubrir parte de la actualización de costos de la vía a San Carlos.
Esta última aumentó en US$ 80 millones, por lo que el Estado debió endeudarse con un crédito para seguir las obras.
También se habría financiado el paso a desnivel sobre la rotonda de Paso Ancho, que costará cerca de US$ 9,5 millones.
Incluso se pudieron haber construido casi cuatro centros de radioterapia para combatir el cáncer, similares al que inauguró la Caja Costarricense de Seguro Social hace unas semanas.
Pero el Gobierno apostó por obras que dejaron más sinsabores que alegrías.
Pedro Castro, ministro del MOPT, asumió el puesto en octubre del 2012 con la tarea de salvar esos tres proyectos, pero ni el puente sobre el río Virilla ni la ruta 1856 estarán listos antes de mayo del 2014, cuando concluya la actual administración.
El ministro señala la actitud de algunos empleados del Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) como causa de los desaciertos.
“Se requiere que en el Conavi el funcionario promedio sea consciente de que su deber es buscar el beneficio de los costarricenses. Debe esforzarse por resolver de la mejor forma. Esta actitud es lo que es más difícil de cambiar”, manifestó el jerarca.
Carlos Fernández, ingeniero que realizó los diseños al MOPT para reparar ese puente, dijo que los arreglos no fueron los idóneos.
La cartera ministerial constató que reparar y reforzar esa estructura costará $8,5 millones; es decir, $1,5 millones menos que las reparaciones malogradas.
El director del Colegio Federado de Ingenieros y de Arquitectos (CFIA), Olman Vargas, cree que la solución a este tipo de fallos es que el MOPT asuma la jerarquía en obras nuevas para dejar el mantenimiento y conservación en manos del Conavi.
La obra que consumió más dinero y tuvo mayores fallas fue la trocha fronteriza, vía de 160 kilómetros y paralela a la margen del río San Juan de Nicaragua.
Abrir el camino en ese tramo costó US$ 45 millones (¢23.000 millones), y pese a la gran inversión, la trocha es intransitable. Uno a uno los puentes hechos de tucas, han caído con el invierno.
Castro salió al paso de las críticas. Aseguró que aunque el Conavi trastabilla una y otra vez, “lo ocurrido en la ruta 1856 no es reflejo de esa institución”.
