Asesores han advertido a Colombia que no hay nada que hacer
* Lo reconoce Noemí Sanín, la del “cuento chino”, sin embargo, se mantienen posiciones a ultranza en torno a desconocer el fallo de La Haya
Cecilia Orozco Tascón
El Espectador
Noemí Sanín, la ex canciller colombiana del “cuento chino”, intenta ser reivindicada por medios de prensa de la nación sudamericana que han cerrado filas en torno a la intención de desconocer el fallo de la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya.
Son maniobras electoreras del ultraconservatismo de Colombia que busca retornar al poder azuzando la bandera del nacionalismo y utilizando a Nicaragua como blanco de su desalmado proceder.
– Usted ha sido muy enfática en el rechazo al fallo de La Haya. Aun sabiendo que esa decisión no tiene reversa, ¿es válido seguir protestando y con cuáles efectos prácticos?
Está partiendo de un supuesto equivocado porque todavía estamos a tiempo de interponer demandas extraordinarias de revisión y de interpretación frente a un fallo antijurídico. Han afectado fronteras de terceros países; desconocieron derechos históricos de los raizales y habitantes de las islas; desvertebraron la arquitectura del Archipiélago; se les olvidó respetar los tratados vigentes; anularon la intangibilidad y perpetuidad de los tratados internacionales y, con el cambio de jurisprudencia, sembraron conflictos en la zona y revivieron problemas resueltos en el mundo. Teniendo posibilidades jurídicas, no podemos perder 75 mil kilómetros de nuestras aéreas marinas y submarinas.
– ¿Por qué cree que el gobierno se separó tan tajantemente de su interpretación sobre la presunta incompatibilidad de la jueza china que falló en el litigio Nicaragua vs Colombia?
Por miedo a la solidaridad de cuerpo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ). Hemos sentido presiones veladas de asesores y contratistas del gobierno, tanto en público como en privado, advirtiéndonos del supuesto riesgo que correría Colombia en futuros pleitos. Estoy convencida de que a un país le va mejor frente a la CIJ cuando defiende sus derechos utilizando herramientas jurídicas, que con debilidad. Nuestra argumentación frente a la jueza china está basada en las reglas de impedimentos previstas en el estatuto mismo de la Corte. Nuestra pregunta es y sigue siendo, si ella ha debido someter su impedimento a los demás jueces. Hoy nadie puede negar la efectiva y evidente presencia de China, su país natal, en el proyecto del canal.
– Del lado colombiano se ha comentado un posible conflicto de interés de quien fuera asesor del gobierno en este litigio: Rafael Nieto Navia ¿Qué sabe de este punto?
Rafael Nieto Navia fue mi profesor y por eso ha sido muy triste verificar lo que se publicó al respecto. El yerno del doctor Nieto, un coronel norteamericano retirado, se llama Stephen Donehoo. Éste trabaja para la empresa McLarty Associates que, a su vez, fue contratada por la compañía HKND del ciudadano chino Wang Jing, para que la asesore en la construcción y financiación del canal. HKND es socia del gobierno nicaragüense en la propiedad del canal: ella tiene el 49% y Nicaragua el 51%. En este contexto, el yerno del doctor Navia terminó siendo contratista de la empresa china y del gobierno de Nicaragua lo cual es muy grave y configura, por lo menos un conflicto de interés de quien fuera asesor de Colombia en el litigio que nos enfrenta con el país centroamericano.
– Pero todavía Colombia no parece convencida de que ese proyecto se vaya a ejecutar. Tal vez por eso no le da dado importancia a la gravedad de lo que usted ha denunciado.
El gobierno, sin evidencias firmes, no cree que se vaya a construir el gran canal interoceánico. Y desconoció la concesión que, de manera secreta, se dio para su construcción en nuestras aguas las cuales eran materia del litigio en ese momento. Se configuró, a nuestro juicio, un hecho nuevo puesto que, como lo exige el estatuto mismo de la Corte para alegarlo como tal, se dio antes del fallo.
– ¿Cómo ha sido, a su juicio, la conducta diplomática de cada país?
Colombia se ha caracterizado por ser un país respetuoso del derecho internacional y, por ende, de los tratados suscritos, tal como sucedió con el Esguerra- Bárcenas. Nicaragua, en cambio, tuvo la osadía de declararlo unilateralmente nulo. Es como de “Ripley”. Y, como si fuera poco, negoció soterradamente y antes del fallo, las aguas en discusión.
– El presidente Ortega ha propuesto crear una comisión binacional para estudiar el manejo de la reserva ecológica del Archipiélago (Seaflower) ¿Es conveniente aceptar?
Valdría la pena pedirles a los llamados expertos que se lean el discurso completo del presidente Ortega y que no hagan recomendaciones a partir de titulares de prensa. La invitación que él nos hace, lo único que busca, es la aceptación y el cumplimiento del fallo por parte de Colombia.
– Si se le reconociera al país centroamericano soberanía sobre parte de esa reserva ¿en cuál magnitud se afectarían los derechos de San Andrés?
Nuestro archipiélago tiene probablemente la mejor zona coralina del planeta. Si se construye el canal con sus islas artificiales y puertos flotantes, como lo celebran Ortega y los chinos y si Nicaragua sigue haciendo concesiones como ahora, se presentaría una verdadera tragedia ecológica.
– El ex presidente Pastrana también ha estado en desacuerdo con el manejo que el gobierno le ha dado al lío generado por la Haya. Usted y él con conservadores ¿Tiene que ver la política partidista con esta coincidencia?
La integridad territorial de Colombia es y debe ser asunto de todos, incluso también de los partidos. Hasta hoy, no he tenido oportunidad de hablar con el presidente Pastrana sobre el tema ¿Le cuento algo más? El Senado en pleno y por unanimidad, aprobó citarnos para que explicáramos nuestra visión sobre el fallo. Y me informaron que debido a la obstrucción del gobierno, no ha sido posible que le pongan una fecha a la agenda para invitarnos.
