Santos busca reelección a costa de Nicaragua
* Rechazo al fallo de la Corte Internacional de Justicia se produce días después de que una encuesta revelara que su imagen se había desplomado hasta el 21% y que su impopularidad creció hasta 72%
Las ambiciones políticas de Juan Manuel Santos, actual presidente de Colombia que aspira a la reelección, están ligadas íntimamente a la decisión de rechazar el fallo de la Corte Internacional de Justicia, alegando una “inaplicabilidad” que no vieron cuando acudieron a La Haya con la arrogancia de que Nicaragua “no le metería las manos”.
Hace seis días, una encuesta de la Gallup señaló que la imagen de Santos cayó del 48% que tenía en junio pasado hasta 21 por ciento. Pero no solo eso, la impopularidad del presidente colombiano creció del 44% al 72%, según la encuestadora.
Algo fatal para alguien que aspira a reelegirse el 25 de mayo de 2014. Fue la peor caída de un mandatario colombiano en las últimas décadas, lo que fue aprovechado por sus adversarios políticos para intentar terminar de aplastarlo achacándole la culpa del fallo de La Haya y acusándolo de blandengue frente a Nicaragua.
Sin asideros legales para refutar el fallo de la Corte Internacional de Justicia, con los asesores ingleses y la mayoría de locales aconsejándole que acatara la decisión del máximo tribunal del planeta, Santos y su equipo de campaña optaron por tratar de romper el eslabón más débil, según ellos, por lo que empezaron una campaña de desprestigio contra Nicaragua, en la que tienen como cómplice a Costa Rica y posiblemente a otros gobiernos.
Son dos los principales ejes de ataque: que el fallo no es aplicable y que Nicaragua es un país expansionista como si de una súper potencia de primer mundo se tratara. Ignoramos quién les creerá eso pero está visto que parece no importarles y por el momento solo les interesa la reelección.
Santos busca desesperadamente cómo revertir su imagen negativa y su presunta calidad de timorato ante Nicaragua –debería dirigir en todo caso su furia contra la CIJ pero no se atreve-, con un golpe contra el fallo que junto a problemas internos como el de las FARC y los justos reclamos sociales de algunos sectores, hicieron que los opositores sembraran la idea de que Colombia es una nave sin rumbo.
Superada aparentemente la crisis social provocada por el sector agrario y convencido de que a las FARC no las desmovilizará tan fácilmente, Juan Manuel Santos se decidió finalmente por desconocer el fallo de la Corte Internacional de Justicia e imaginamos que antes rayó el cuadro con su principal padrino, los Estados Unidos, a fin de que le ayude a capear el vendaval que se le podría venir encima.
Tan descarada fue la acción supuestamente “reivindicatoria” ante el fallo de La Haya, que apenas unos minutos después de que habló ya había una encuesta señalando que Santos había subido “levemente” su imagen en comparación con la encuesta realizada por Gallup.
La encuesta del Centro Nacional de Consultoría (CNC) se realizó cuando ya se había “filtrado” que Santos desconocería la decisión de la Corte Internacional, y para avalar sus resultados, se hacen notar las diferencias con la encuesta de Gallup, porque la de este último fue realizada en cinco ciudades, mientras que la del CNC en 37. La de Gallup representa 10 millones de personas, mientras que la del CN 24 y medio millones de personas.
La de Gallup se realizó en pleno paro y la del CNC se realizó entre el 4 y 6 de septiembre, cuando ya se estaban levantando los bloqueos.
El sondeo realizado por el CNC revela que la imagen positiva del mandatario es de 34 por ciento y la negativa 65 por ciento, pero como se hizo en más lugares y con más del doble de personas que la de la Gallup, pues debe tener más valor. Al menos ese es el mensaje que pretenden hacer digerir a los electores colombianos.
