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“Planta de frijol agradecida paga con mayor cosecha”

Julia Elena Ruiz se graduará con las mejores calificaciones en la Escuela de Campo de Condega que promueve el Proyecto Densidad de Siembra ejecutado por la alianza Agricorp, Ramac, Cecoopsemein y Promipac-Zamorano, con el cofinanciamiento del Proyecto Red SICTA. (Foto Darwin Granda).

* Campesina de Condega relata logros de sembrar a distancia adecuada

El día comenzó más temprano para Julia Elena Ruiz. Debe esquivar el sol para caminar ocho kilómetros hasta la carretera, y esperar por un bus de transporte colectivo que la lleve hasta la comunidad de Santa Rosa, en el municipio nicaragüense de Condega.

Saludos de otros campesinos madrugadores la reciben en la Escuelita de Campo, un galpón acondicionado con varias sillas, donde se reúnen cada quince días para aprender de sus experiencias en la producción agrícola.

«Desatiendo a mis hijos todo ese día, pero es por una buena causa», dice Julia, acariciando las flores que encontró en el patio de la Oficina del IICA en Managua, a donde llegó para aportar al informe final del proyecto de reducción en la densidad de siembra, que presentará la alianza Agricorp, Ramac S.A. Cecoopsemein R.L. y Promipac Zamorano a Red SICTA el próximo 11 de octubre.

Julita tiene mucho que aportar, dice en la reunión Victoria Belli, la profesional encargada por la alianza de plasmar en pocas páginas el impacto conseguido entre 1,500 pequeños productores de una innovación tecnológica que rompe con la tradición: reducir de 80 a 60 libras la cantidad de semilla por manzana, sembrando 2 y 3 semillas por golpe cada 8 pulgadas, con una separación de 24 pulgadas entre surcos.

«Los agricultores tenemos la idea errónea de que si sembramos las semillas a mayor distancia, entonces estamos desperdiciando la tierra», comenta Julia Ruiz. De hecho, «toda la vida, mi esposo y yo, hemos sembrado frijol a chorrillo, creyendo que mientras más plantas hubieran, por pegadas que crecieran, tendríamos mayores cosechas».

En la Escuela de Campo escuchó, por primera vez, lo contrario, que menos plantas tienen más espacio para alimentarse y crecer, que las plantas crecen más robustas, que dan más vainas por planta, más granos por vaina y otros etcéteras más. «Es difícil para nosotros creer eso, así nomás», razona Julia Elena, pero como la Escuela de Campo es, sobre todo, práctica en la parcela, se apuntó para probar esa «teoría» en su terreno.

«Sembramos con mucho cuidado, nos tardamos más tiempo, aplicamos fertilizante al momento de la siembra y lo que vimos en poco tiempo fueron plantas bien frondosas. Usted nos hubiera visto contando las vainas por planta. Las que menos tenían eran quince, otras tenían hasta 85, y sacamos un promedio de 45 vainas por planta. ¿Cuándo habíamos visto eso?», relata, sin contener la emoción.

En esos días, su parcela y otras 124 fincas de pequeños productores que asistieron a las cinco Escuelas de Campo establecidas por el Proyecto Densidad de Siembra donde se puso en práctica la tecnología, se llenaron de visitantes sorprendidos.

«¿Cómo hicieron para lograr esto?, me preguntaban, y yo, que para eso he ido a la Escuela de Campo, les explicaba cada cosa, les decía que miraran bien la parcela y que aún sembrando a mayor distancia no había por donde caminar, porque las plantas estaban tan frondosas que, agradecidas, nos pagaban con más cosechas».

 

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