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Vuelos de los Tupolev: ¿mensaje a Colombia?

En el mapa de la izquierda se aprecia la manipulación de Semana con el fallo de La Haya, queriendo hacer creer que dejó todo igual para Colombia. A la derecha, el verdadero territorio de Nicaragua y el de la nación sudamericana.

* Aviones rusos sobrevolaron gran parte del territorio que La Haya devolvió a Nicaragua, según medios colombianos que siguen manipulando dicho fallo en mapas que publican

Los bombarderos rusos TU-160 que según Colombia violaron su espacio aéreo el 28 de octubre y el 1 de noviembre pasados, en realidad sobrevolaron gran parte del territorio que la Corte Internacional de Justicia devolvió a Nicaragua en un fallo que la nación sudamericana se niega a reconocer.

Un gráfico publicado por Semana, de Colombia, en el que claramente se manipula la decisión de La Haya queriendo hacer creer que después del fallo todo sigue igual con el meridiano 82 como frontera, muestra la ruta de los dos Tupolev desde que arrancan de Nicaragua hacia Venezuela.

En la recreación basada en las coordenadas dadas a conocer por las autoridades colombianas, se aprecia que las aeronaves militares se desplazaron por espacio aéreo de Nicaragua, pese a que el mapa mostrado por la publicación Semana, lo omite a propósito.

Ortega y Maduro aliados de Putin

Semana señala que hubo movidas geoestratégicas en la región que tienen que ver con el caso de invasión al espacio aéreo colombiano.

Y se preguntan: “¿Qué hay detrás del episodio de los aviones rusos? El presidente ruso, Vladimir Putin, ha encontrado en el presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, así como en el venezolano Nicolás Maduro, dos buenos aliados para aterrizar en América Latina con su doctrina de recuperar el prestigio mundial de Rusia”.

La publicación señala que la “escena parecía sacada de una película de alto costo en Estados Unidos. Dos aviones supersónicos rusos surcan el cielo colombiano sin permiso. Son los bombarderos más grandes del mundo. Cada uno puede cargar hasta 12 ojivas nucleares. En Rusia les dicen los cisnes blancos y en los códigos de la Otan se les conoce como los Black Jack.

“Es el viernes primero de noviembre, van de regreso al aeropuerto de Maiquetía en Caracas procedentes de Managua y es la segunda vez que violan el espacio aéreo colombiano. Dos días antes, el miércoles 28, cuando hacían la ruta Caracas-Managua, también lo hicieron. (…)

David y Goliat

“Esa imagen es inédita en Colombia. Nunca antes, un avión colombiano había tenido que proceder así con una aeronave militar de otro país. Y menos de una potencia mundial recargada como es hoy Rusia. La diferencia entre los aviones era evidente: mientras los Tupolev rusos miden 54 metros de largo y la envergadura de las alas es de 56 metros, las medidas de los Kfir colombianos son 16 y 8 metros respectivamente.

“El episodio, a primera vista, podría no ser más que una anécdota. El país se enteró cuatro días después cuando Caracol Radio dio la noticia. El presidente Juan Manuel Santos explicó que la Cancillería había ya enviado una nota diplomática a Rusia. Y el Ministerio de Defensa ruso contestó que “todos los vuelos de la Fuerza Aérea se llevan a cabo en conformidad con las normas internacionales”. (…)

“Dicho esto, si bien el episodio en sí mismo puede parecer menor, no quiere decir que no tenga un enorme significado sobre lo que está pasando en términos geoestratégicos y militares en América Latina.

No querían contacto con Colombia

“Lo primero que hay que preguntar es si el sobrevuelo se dio sobre el espacio aéreo que le corresponde a Colombia, según el fallo de la Corte de Justicia de La Haya o sobre el que ganó Nicaragua. El comandante de la FAC, general Guillermo León, con pruebas de las trazas en mano no deja lugar a dudas: los Tupolev pasaron a 60 millas de las costas de Santa Marta sobre el territorio colombiano.

“El error está descartado. Primero, no se trata del primer sobrevuelo de aviones militares o de Estado de Rusia en la ruta Venezuela-Nicaragua. En este año los rusos han pedido cinco permisos, sobre todo para el paso de aviones militares de transporte en la misma ruta. De hecho, en octubre se le dio permiso a un Antonov 124, un avión que puede transportar hasta 140 toneladas de carga. ¿Por qué todas esas veces pidieron el permiso y se lo dieron y esta vez no?

“Segundo, en el trayecto Managua-Caracas, los dos Tupolev-160 apagaron el transponder, un aparato que tienen todos los aviones, encargado de emitir las señales para que los radares lo detecten y se pueda conducir el tráfico aéreo. Esa acción no es bien vista en la etiqueta aérea. Es lo que hacen las avionetas del narcotráfico para evitar ser detectadas.

¿Complicidad con Nicaragua?

“Tercero, el agregado militar ruso ya había sido informado de la anomalía, el miércoles, y por eso habría podido corregirla, solicitando el permiso, para el trayecto de regreso del viernes. Pero no lo hizo. ¿Por qué?

“Y cuarto, según pudo establecer Semana con fuentes militares, cuando el avión de inteligencia de Colombia detectó las dos aeronaves rusas, estas intentaron hacer maniobras de evasión. (…)

“¿Será que la violación del espacio aéreo de los Tupolev rusos era una especie de complicidad con los nicas? ¿Tal vez era un mensaje a Colombia, tras el fallo de La Haya, de que si no se aplica el fallo Nicaragua también tiene aliados estratégicos?” (…)

 

 

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