Alto tráfico de nicaragüenses en Panamá

Cada semana arriban a Panamá varios autobuses con nicaragüenses, muchos de los cuales son víctimas de trata de personas.
* Cada semana o cada 15 días arriban buses procedentes de nuestro país con compatriotas que en la mayoría de los casos “desaparecen” entre las redes de explotación sexual y laboral
Todas las semanas, o con intervalos de 15 días, arriban a la plaza 5 de Mayo de Panamá, buses procedentes de Nicaragua, en los que llegan inmigrantes de nuestro país, que se convierten en la ciudad canalera en víctimas de redes de trata de personas.
Son buses de turismo que disimulan el traslado ilícito y sin retorno de nicaragüenses camuflados con comerciantes, en una operación en la que los transportistas se aprovechan de la desesperación y la pobreza de sus compatriotas, que llegan a Panamá a materializar el sueño de mejores días.
Los arcaicos buses, de supuestas «excursiones», culminan su travesía cerca de la peatonal, apenas oscurece. La Prensa de Panamá, pudo registrar cómo sus pasajeros llegan a hoteles sin control formal, y cómo, cuando hay agentes de policía, estos parecieran desconocer la situación.
Autoridades ven para otro lado
Es justamente entonces cuando empieza la verdadera travesía de los llegados del segundo país más pobre de Latinoamérica, que quedan librados a la explotación laboral y sexual en Panamá.
Quienes se dedican a esto mueven un negocio altamente lucrativo.
Autoridades de distintos estamentos de seguridad admiten el seguimiento de varios casos, señalándose, por ejemplo, la investigación de una decena de empresas de «excursionistas», cuyas actividades continúan, mientras los controles en puntos clave y pasos fronterizos son ineficaces.
Peligro y “secreto” entre nicas
Es un viaje peligroso de Managua a Panamá, minuciosamente planeado por los traficantes de personas, con la participación de «coyotes» que operan en la provincia de Chiriquí.
En la zona fronteriza de Paso Canoas, inmigrantes y funcionarios son los protagonistas del drama.
Carteles según los cuales «en Panamá se prohíbe la esclavitud laboral y servidumbre», así como la «retención de documentos», abundan. Pero a nadie parece interesarle la suerte de los hijos de la tierra de Sandino. Ni siquiera hay un registro de los «desaparecidos»; es un secreto entre «nicas».
Muchos nicaragüenses viajan a Panamá en busca de mercadería o para laborar en la construcción, pero también hay jóvenes mujeres que son contratadas como “meseras” o “mucamas”, oficios que encubren el verdadero objetivo que es la prostitución.