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Del “cuento chino” al “cuento ruso”

* Ex canciller de Colombia Noemí Sanín está convencida de que Nicaragua construirá el canal interoceánico y que ocupará aguas que La Haya nos devolvió, aunque ella considera suyas

Aferrada a su vapuleado “cuento chino” y a la absurda teoría de una conspiración en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) contra Colombia, la ex canciller de esa nación andina, Noemí Sanín, agrega ahora un nuevo elemento que busca darle alas a su ficción: el oso ruso.

Sanín exhibe una singular paranoia en la que ve a su país perseguido por todas las potencias del mundo, mientras su aliado Estados Unidos, se hace de la vista gorda o se preocupa más por sus problemas internos.

A través de una entrevista de María Isabel Rueda publicada en El Tiempo, Sanín regresa ahora dando por cierta la construcción del canal interoceánico por Nicaragua, a través del que ve llegar al dragón chino a apoderarse de la temblorosa Colombia.

– ¿Se sostienen en que ese canal va?

En nuestra última entrevista con el Presidente él dijo que el canal no iba. Pero en nuestra opinión, y eso es lo que sostenemos en el libro que sale en los próximos días, el canal va y será llevado en Nicaragua a rango constitucional con las nuevas fronteras fijadas por La Haya, que incluyen aguas colombianas.

– Ahora resulta que al cuento chino se le sumó el cuento ruso. ¿Cree que el sobrevuelo accidental de los poderosos Tupolev 160, encima de San Andrés, fue una casualidad?

Esas casualidades geopolíticas tan profundas no son posibles. Este canal se va a construir, y será la llegada del dragón chino al Caribe, y no es nada casual que al tiempo que salen los aviones rusos de Venezuela rumbo a Nicaragua y sobrevolando San Andrés, en los mismos días y horas el Viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia se encuentre en visita oficial en Nicaragua para apoyar el canal. El nido del dragón está listo y el oso de Rusia, que ya ha demostrado tener éxito en Siria, también se arrima al canal.

– ¿Cree que lo de los aviones rusos es una advertencia a Colombia?

Sí. Nos están diciendo: si ustedes se meten a patrullar por el meridiano 82, Nicaragua no está sola. El Gobierno está como en estado de negación. Todavía no cree que se va a hacer el canal…

– ¿Está convencida de que Colombia todavía tiene recursos ante La Haya?

El artículo 101 de la Constitución no hace posible aplicar el fallo. Con el doctor Ceballos llevamos 9 meses investigando nuestras posibilidades. La conclusión es que Colombia tiene la obligación de agotar la totalidad de los recursos. Y el 13 de diciembre se nos vence el término para presentar la solicitud de revisión.

– El Gobierno no ha dicho ni mu. ¿Cuál sería el elemento central de ese recurso de revisión?

Nosotros encontramos un documento oculto, firmado 19 días antes de que se diera a conocer el fallo de La Haya entre el presidente Ortega y los chinos. Nadie supo que antes del fallo ya se estaba negociando un canal que incluía aguas en litigio. Para nosotros, este documento es la base para alegar la existencia de un “hecho nuevo” que, aunque inició antes del fallo, solo pudo ser conocido y empezó a producir todos sus efectos el día 13 de junio del 2013, cuando la Asamblea Nacional de Nicaragua dio a conocer dicho documento oculto, y a través de la ley 840 oficializó la concesión del canal.

– Si le entiendo bien, ¿antes del fallo de La Haya ya Ortega tenía firmado un contrato con los chinos que incluía aguas colombianas?

Así es. El documento, que permaneció oculto por 7 meses, que ahora podrán leer completo en nuestro libro, entregó a los chinos “los océanos” de Nicaragua para el canal. Si el fallo no se revisa, estaría legitimando la entrega de las aguas colombianas, que, según la misma Corte, ahora hacen parte de “los océanos” nicas. Para nosotros, el negocio secreto es un factor decisivo, que de haber sido conocido por los magistrados oportunamente habría influido de manera determinante en su decisión.

– ¿Y sobre eso nunca se pellizcaron los asesores internacionales ni los abogados locales?

El único que se interesó y le dio la seriedad del caso fue el internacionalista Juan Daniel Jaramillo. Nunca nos invitaron a la Comisión de Relaciones a explicar las conclusiones de 9 meses de investigación. La tesis que imperó es que era mejor no molestar a la Corte de La Haya. De los abogados colombianos había dos totalmente impedidos.

Sobre nuestro profesor Nieto Navia, luego de que ridiculizó el tema del canal, resultó que su yerno es el asesor de Ortega y del empresario chino en su construcción. Otro abogado miembro del grupo de asesores del Gobierno, el colombiano Eduardo Valencia Ospina, tiene en nuestro concepto varias incompatibilidades.

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