¿Qué queda para consolidar tras paso de colombianos en la banca?
* Informe de Intelligence Series señala adquisiciones de país sudamericano por más de siete mil millones de dólares
Kieran Lonergan
BNamericas
En los últimos años, el sector bancario de Centroamérica ha observado una ola de adquisiciones por parte de bancos colombianos, que han buscado nuevas vías de crecimiento más allá de su mercado local, por lo que el informe Intelligence Series más reciente de BNamericas se pregunta qué oportunidades quedan para una mayor consolidación en la región.
Aprovechando las estrategias de retirada de bancos internacionales como el británico HSBC (NYSE: HSBC) y el español BBVA (NYSE: BBVA) producto de la crisis financiera del 2008, los colombianos Bancolombia (NYSE: CIB), Grupo Aval y Banco Davivienda han sido responsables de siete adquisiciones en Centroamérica en los últimos años, por un valor total de US$7.020mn.
Bancolombia cerró en octubre la compra de las operaciones panameñas de HSBC por US$2.300mn, constituyéndose en su tercera gran adquisición tras quedarse con el salvadoreño Banco Agrícola por US$900mn en el 2006 y con una participación de 40% en el guatemalteco Grupo Financiero Agromercantil en diciembre del 2012 por US$216mn.
En julio, Grupo Aval anunció su intención de comprar la unidad panameña de BBVA por US$490mn, apenas un mes después de adquirir el guatemalteco Grupo Financiero Reformador por US$411mn a través de su unidad centroamericana BAC-Credomatic.
Por su parte, en el 2012, Davivienda -parte de Grupo Bolívar, el tercer mayor grupo financiero de Colombia- pagó US$800mn por los activos de HSBC en Costa Rica, El Salvador y Honduras.
Centroamérica ha sido una alternativa atractiva y abordable para otros mercados de Latinoamérica, donde los bancos colombianos han podido adquirir entidades líderes de la región a precios relativamente bajos.
La estrategia ha sido también necesaria para las empresas colombianas, cuya gran participación de mercado en su propio país ha dejado poco espacio para fusiones y adquisiciones a nivel local.
Sin embargo, después de la ola de adquisiciones en Centroamérica, es probable que los bancos colombianos ahora se centren en la integración de sus activos recientemente adquiridos en lugar de buscar una mayor expansión en la región.
La ventana de oportunidad podría estar también reduciéndose, dado que BBVA y HSBC representaban los últimos actores internacionales en Centroamérica intentando desprenderse de activos no estratégicos.
Algunos grandes bancos internacionales siguen presentes, como el estadounidense Citigroup y el canadiense Scotiabank, pero ninguno ha expresado su deseo de abandonar la región. No obstante, esto no quiere decir que no exista un mayor alcance para la actividad de fusiones y adquisiciones en Centroamérica.
«Creo que las oportunidades [de adquisiciones] siempre van a estar ahí», señaló Arturo Sánchez, analista de crédito de Standard & Poor’s (S&P).
Entonces, ¿de dónde provendrán esas oportunidades? Los candidatos más probables son los grupos de capitales locales, en concreto una serie de grandes bancos en Guatemala y un par en Honduras que aún podrían atraer posibles compradores, según el director senior de instituciones financieras de Fitch Ratings, René Medrano.
«No estoy afirmando que se vayan a vender, pero existen algunos bancos controlados por capitales locales que podrían finalmente ser adquiridos», señaló, sin dar ningún nombre.
Guatemala también es atractivo desde el punto de vista del crecimiento orgánico, ya que su baja penetración bancaria significa que hay mucho espacio para expandirse en el país más grande de la región.
Entonces, ¿de dónde provendrá el futuro interés en la región si no es de Colombia?
«Colombia ha ocupado un sólido lugar en Centroamérica que, naturalmente, debiera haber sido llenado por México», dijo Miguel Urrutia, profesor de Economía de la Universidad de Los Andes en Bogotá y exbanquero central.
En efecto, México parece ser el candidato más probable para futuras adquisiciones debido a su proximidad geográfica y cultural, pero, con una enorme economía y una de las tasas de penetración bancaria más bajas de Latinoamérica, puede que los bancos mexicanos tengan ya las manos llenas en su propio territorio.