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Un guatemalteco maneja destino mundial del azúcar

José Orive, director de la Organización Mundial del Azúcar.

* José Orive señala que “En Centroamérica no existen, ni se quieren ni se solicitan los subsidios”

Christa Bollman

A José Orive, quien a partir del año presente será el nuevo director ejecutivo de la Organización Internacional del Azúcar (OIA) le corresponderá hacer frente a uno de los principales retos de los países centroamericanos como exportadores: la distorsión en el mercado mundial causada por los subsidios, principalmente de Europa. A Partir de su perspectiva, los recursos estatales están mejor invertidos en salud, educación e infraestructura.

En su agenda está dar prioridad a los temas que para Centroamérica son trascendentes: “mejorar la producción, la eficiencia y el desarrollo de biocombustibles en beneficio de la agroindustria”.

A Orive, como abogado y diplomático, se le reconoce por su capacidad de negociación, tanto privada como ante los organismos internacionales: “Ayudan a formar ese perfil en el que se aprende a colocarse en los zapatos del otro, buscar intermedios y puntos de confluencia, donde, si uno cede, recibe mucho”.

¿Qué significa para su carrera, ser nombrado Director Ejecutivo de la Organización Internacional del Azúcar?

Es la primera vez que un centroamericano (guatemalteco) ocupa una posición como ésta en un organismo de este nivel, por méritos y por oposición. Fue un rival para profesionales que presentaban sus perfiles, y si bien se elige por votación de los países miembros, fue una riña por méritos. Es significativo para la agroindustria azucarera de Centroamérica, en el ámbito mundial, y lograr que países como Rusia, Australia, Tailandia, Brasil e India, superpotencias azucareras –productoras y exportadoras– nos respalden.

¿Y para el sector azucarero centroamericano?

Es un reconocimiento al nivel que ha logrado nuestra agroindustria. Creo que en áreas como la cogeneración, el Instituto de Cambio Climático, colocan a Centroamérica y a Guatemala en la palestra. Si se es gran productor como Brasil o enorme consumidor como Corea, a todos les interesa el tema del cambio climático.

La votación se dio por unanimidad, ¿cierto?

Fue unánime por consenso. La Organización está estructurada en 2000 votos que se reparten, según el Acuerdo Internacional del Azúcar suscrito en 1992, con base en lo que cada país produce o consume. Si bien el resultado fue de consenso unánime, en la votación, Guatemala prácticamente arrastró a todo el planeta. Se trasladó a los grandes: Tailandia, Australia, Brasil, Rusia, India, Sudáfrica y todos los países africanos salvo dos, países asiáticos como Fiji y Filipinas, entre los productores, y entre los consumidores: Egipto, Corea, Marruecos, todos votaron a favor de Guatemala. Llegamos casi a 1.300 votos, pero los estatutos establecen que se requiere en consenso, dos tercios de la votación y dos tercios de países miembros. Hubo una disputa de interpretación. No se quiso generar controversia y la Unión Europea, que estaba objetando, y que tiene 562 de los 2000 votos, optó por hacer consultas con sus miembros, para ver si se unían al consenso. Al final dijo que sí, y resultó siendo unánime.

Eso conversa bien de su trayectoria. ¿Cómo se inició y cómo fue avanzando esa trayectoria hasta este sitio?

A principios de los años ochenta saqué una maestría en Tratados Internacionales, en la Universidad de Georgetown, en Washington. Allí empecé a forjar mi carrera en comercio internacional. Estuve en la Embajada de Guatemala, laborando en asuntos políticos, trasladando información acerca de la transición hacia la democracia en el país, y luego, en asuntos comerciales, desde 1986. Trabajé en negociaciones, tanto privadas en acuerdos de libre comercio, como negociaciones con Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional y otros organismos que lo forman a uno. Ayudan a formar ese perfil en el que se aprende a colocarse en los zapatos del otro, buscar intermedios y puntos de confluencia, donde, si uno cede, recibe mucho. El arte de forjar negociaciones de consenso es entender en dónde está cada parte, para ver en dónde están sus prioridades, ordenarlas, para hacer cambios.

¿Qué expectativas tiene de su incorporación a la OIA como Director Ejecutivo?

La OIA es una agencia de Naciones Unidas. Tiene un mandato establecido. Es el medio estadístico mundial del azúcar: producción, consumo, tendencias, análisis de mercado. Ese es el quehacer de la Organización. Lo ha hecho tan bien y sus proyecciones de mercado y análisis de temas como el etanol, por ejemplo, han sido tan acertados, que en sus foros ha logrado un poder de convocatoria singular. Cada año, en la última semana de noviembre se conmemora la Semana Azucarera, en Londres, y allí, bajo un techo está todo el planeta: productores, ingenios, cañeros, propietarios, financieros, transportistas, traders, etc. El potencial que eso da es enorme.

¿Cuál es la agenda con la cual arriba a este sitio?

Me gustaría darle prioridad a temas que para Guatemala y Centroamérica son trascendentes: ¿cómo mejorar la producción, cómo generar mayor eficiencia, ¿para dónde vamos con los bioproductos como el bioetanol?, por ejemplo. Se conversa ya de combustibles de tercera generación, ¿qué conlleva esa realidad y podemos aportar?

¿Qué ventajas tiene para el país y para la región centroamericana el hecho de que, no solo el director ejecutivo, sino el vicepresidente de la OIA -el canciller Fernando Carrera- sean guatemaltecos?

Son dos cosas: la posición ejecutiva es similar a la de un CEO (Chief Executive Officer) o gerente general operativo y la posición de vicepresidencia del Consejo es una posición por elección. Habrá una interrelación complementaria, porque el mandato del Consejo es el que la dirección ejecutiva y el staff de la OIA ejecutan. Si hay congruencia entre ambas, tanto mejor. El jefe del Estado es de Jamaica, un país con intereses y áreas enormemente afines a las nuestras.

– Los países emergentes se mostraron optimistas ante la elección, ¿Qué cosas esperarían estos países que cambien con su arribada?

Hay países como Tailandia y Sudáfrica, con un alto nivel de sofisticación. A veces decimos en Guatemala y Centroamérica, que somos hijos cuaches (gemelos) de diferente progenitora. Llevamos ya más de 20 años reinvirtiendo los medios de investigación, para mejorar las variedades y optimizar el paso de la caña al ingenio al azúcar, sin parar por las noches, solo seguir.

Esos países quieren un análisis de mercado enormemente sofisticado, con una mira de láser sobre variables y tendencias como las que atienden los economistas. Paralelamente, hay países emergentes de África, muchos de los cuales están descubriendo, por ejemplo, el riego por goteo. Para países como Chad, Costa de Marfil, Tanzania y Kenia, esto es algo enormemente nuevo. Están tratando de revivir sus agroindustrias. A ellos, la OIA les sirve como un enlace o facilitador, para que encuentren la tecnología que buscan, en las condiciones más accesibles probables y puedan saber poco más o menos qué se adapta mejor a su producción.

– ¿En qué posición se encuentran Guatemala y Centroamérica actualmente en el mercado del azúcar? ¿Cómo se le ve desde fuera a la región, como productor /exportador de azúcar?

Guatemala, por sí solo, es sexto país del planeta en exportaciones, y si sumamos Centroamérica subimos a quinto lugar. El país se caracteriza y se reconoce como un país de alta eficiencia. Expogranel (la terminal de recepción, guardamiento y embarque del azúcar de exportación producida por los ingenios guatemaltecos) está catalogada como una de las tres inigualables terminales de embarque del planeta.

La posición depende generalmente de India, que a veces escoge guardar uno o dos millones de toneladas, por seguridad, y si las suelta al mercado mundial, Guatemala baja. Este país es el único país del planeta que cuenta con un Instituto para el Estudio del Cambio Climático y su impacto sobre la caña. Es el líder en el Centro Guatemalteco de Investigación y Capacitación de la Caña de Azúcar (Cengicaña).

– ¿Cuáles son los datos que ilustran el peso del sector azucarero centroamericano?

La producción centroamericana va a rebasar los 4 millones de libras. Anticipamos 4,4 millones o 4,8 millones de libras, de las cuales se exportarían más de 2 millones. Tenemos que olfatear tendencias. Centroamérica es la región del planeta que más ha logrado satisfacer su mercado al precio y con el arancel más bajo.

– ¿Cuáles son los retos que enfrentan los productores de azúcar de Centroamérica, ante otros países de la región y del planeta?

El principal reto, por ser una región exportadora, es (enfrentar) la distorsión (en el mercado) que generan los subsidios. En Centroamérica no existen subsidios, ni se quieren, ni se solicitan. Se piensa que los recursos del Estado están mejor enfocados en educación, salud, infraestructura, y si hemos logrado un alto nivel de competitividad, es porque el sector no solicita regalitos, solo condiciones para seguir desarrollándose.

– ¿Qué conviene a la región centroamericana al momento de negociar?

Centroamérica es una región pequeña, donde nuestros países, individualmente considerados, en la comunidad internacional, tienen una incidencia menor. Encontramos como sector, que si nos unimos y lo internacional lo hacemos aledaños, adquirimos mayor poder de negociación, mayor capacidad de cabildeo, pero también es un ahorro. El hecho de que solo una persona esté asistiendo a conferencias, seminarios y foros de organismos internacionales optimiza recursos. Como región, en el ámbito del azúcar, es la que más acceso tiene a mercados de consumo en el planeta.

– ¿Cuál es su visión y su iniciativa sobre los próximos temas?:

-Trabajo decente: “Debe venir tan natural como respirar. La persona es la raíz de nuestra pirámide de competitividad. Nos hemos demostrado que el trabajo decente, el trato con respeto, la capacitación y la constante apertura de oportunidades es cómo mejor nos va. Si tu gente está motivada, contenta y entusiasta, se siente tomada en cuenta, el rendimiento y la eficacia se va hacia arriba. Eso, si se ve utilitariamente, pero humanamente, en aspectos de sostenibilidad llevamos ya 20 años de reciclar agua, utilizar trampas para materiales férricos y no contaminar. El trabajo decente es cosa de todos los días”.

-Inestabilidad de precios de productos agrícolas

“En comparación con otras industrias, para nosotros (los azucareros) es más fácil, porque eso que nos impacta está, generalmente, asociado al petróleo. Petroquímicos… es la variante principal. El resto de costos los tenemos domados. El petróleo nos dispara, nos hace ir o venir”.

-Incorporación de energías renovables a sus procesos

“Se empezó a hacer hace mucho rato. Cuando alguien conversa de Etanol, conversa de Brasil, cuando conversa de cogeneración, conversa de Centroamérica. Somos, según el Banco Mundial, la región con más energía proveniente de fuentes renovables. Estamos felices con el bagazo”.

-Diversificación

“Se está experimentando en Nicaragua. Vamos a ver: los potreros son cuadrados, pero las cortadoras de caña, redondas. En las esquinas está creciendo una variedad de eucalipto, para que, cuando termina la zafra y se acaba el bagazo, se le cambia la entrada a la parte generadora, para meter la madera y hacer chips de madera (wood chips), para generar todo el año, a un precio de 24% a 25% menos que cualquier combustible fósil, y con el efecto de que sea renovable”.

-Etanol

“Es fundamental y nos llama la atención que, siendo Centroamérica una región productora, el único país que tiene ley o mandato acerca del uso del etanol, es el que no produce: Honduras. En Guatemala existe una ley de mezcla, pero no se aplica. Nosotros si creemos que Centroamérica puede beneficiarse, porque la producción de etanol es mucho más barata. Le ahorraría factura petrolera, divisas al país, pero políticamente es un tema sensible”.

-Tendencias en el comercio del edulcorante

“Tanto en Guatemala como en Centroamérica y dentro de la OIA vemos como uno de los grandes retos el tema de la nutrición y de los sustitutos. Existen crecientes campañas de agresión contra el azúcar. La más reciente, en México. Sin sustento ni evidencia científica decidieron que las bebidas con azúcar podían rembolsar un impuesto.

“Nos preocupa, porque una cosa es que haya agresión en revistas radicales o publicaciones de poca circulación y otra es que haya un impuesto dedicado o que aparezca en National Geographic, como ocurrió hace dos ediciones, un artículo negativo acerca del azúcar. Mucho de esto está promovido y financiado por los fabricantes de edulcorantes artificiales en su batalla por ganar mercado. Los agresiones, curiosamente, han agigantado conforme los productores de salsas de tomate, por ejemplo, han distraído abandonando el jarabe de maíz de alta fructosa y otros edulcorantes, para retornar al azúcar, porque los consumidores lo están pidiendo: hay un retorno a que lo natural es mejor, y la gente se está dando cuenta de que el azúcar es un carbohidrato que el cuerpo precisa”.

-Acuerdos comerciales

“El azúcar es uno de los productos más sensibles en toda negociación. No existe un acuerdo en el que el comercio del azúcar, salvo el NAFTA, entre México y Estados Unidos – porque no incluye Canadá– haya abandonado el comercio libre. Generalmente el azúcar se negocia con cuotas o predilección arancelaria (sin impuesto o un impuesto menor). Los aranceles de importación del azúcar están calculados, indexados al mercado mundial”.

-Sistemas de cuotas

“Debería haber un poco de pragmatismo y un poco de visión. Nosotros, al darnos cuenta de que las negociaciones multilaterales como las de la Organización Mundial del Comercio (OMC) difícilmente iban a lograr consenso en productos como el azúcar, de alta sensibilidad política, optamos por negociar acuerdos subregionales o bilaterales con cuotas. Vemos las cuotas como un paso previo hacia una eventual apertura. El problemas, en este momento es complejo, porque si se apertura totalmente, por un lado se siguen las leyes del mercado, para que la oferta y la demanda determinen, pero, por otro lado, se premia indirectamente a los que subsidian. La Unión Europea, por ejemplo, subsidiaba hasta hace poco, todo lo que quería. Llegamos a un momento en que los subsidios de Europa rebasaban el PIB total de Honduras”.

-Sostenibilidad

“El tema ahora es sostenibilidad: eso incorpora cambio climático, ambiente, personas y la responsabilidad social empresarial. Como agroindustria hemos visto y demostrado que, en la medida que atiendes las prioridades de sostenibilidad, eres una mejor empresa, mejor fabricador de desarrollo y a todo el que se relaciona contigo le va mejor”.

Fuente: Estrategia de Negocios

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