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Casetas reducen pérdidas en cosechas de maíz

Un modelo de caseta mejorada de las que están construyendo en Nueva Segovia.

Un modelo de caseta mejorada de las que están construyendo en Nueva Segovia.

* En Nueva Segovia dejaron campesinos dejaron de perder al menos seis quintales por manzana

Por lo menos seis quintales de maíz por manzana dejaron de perder los agricultores del departamento de Nueva Segovia, al norte de Nicaragua, que construyeron casetas mejoradas para poder levantar sus cosechas al momento de la madurez fisiológica del grano, aseguró Elmer Sarantes, dirigente de la Cooperativa de Servicios Múltiples Santiago.

El directivo explicó que gracias a la intervención del Proyecto Cosecha Temprana, Casetas de Secado y Desgrane Mecanizado, los agricultores no tuvieron que recurrir a la práctica de doblar la planta de maíz en el campo y esperar hasta que pasen las lluvias para cosechar las mazorcas. El proyecto lo cofinanció el IICA-Red SICTA-Cooperación Suiza y lo desarrolló en 2013 la alianza de cooperativas Santiago, Prococer, Nuevo Horizonte, Carlos Fonseca, CCAJ- ACADIS, 20 de Abril, UGAQ- COMFOC y La Unión, junto al INTA, el PMA, la UNAG y FUNICA.

«En las zonas más húmedas, los agricultores tienen que esperar hasta tres meses después de doblada la planta, para poder cosechar, porque los pequeños productores no tenemos donde guardar el grano y aunque el maíz esté doblado, la humedad y las plagas lo dañan muchísimo», subrayó Elmer Sarantes.

De acuerdo con el Estudio de Línea de Base elaborado por la alianza para desarrollar este proyecto en los departamentos de Nueva Segovia, Estelí y Matagalpa, las pérdidas del maíz durante el tiempo que permanece doblado en el campo pueden llegar al 25 por ciento de la cosecha.

Los principales daños a la mazorca son causados por pudrición, punta pelada y daños por cogollero. En esas «heridas» se reproducen las micotoxinas, de comprobados efectos nocivos sobre la salud humana y de animales de granja.

Según el mismo estudio, en los municipios de Jalapa y El Jícaro el rendimiento promedio del maíz alcanza los 45 quintales por manzana, mientras que en Quilalí y Wiwilí sube a 60 quintales.

En su informe de resultados del proyecto que presentó a la Red de Innovación Tecnológica de Nicaragua, el directivo de la Cooperativa Santiago, Elmer Sarantes, dijo que en un año se llegaron a construir 135 casetas mejoradas, cada una con capacidad para 40 quintales de maíz ya desgranado. La mayor parte de las casetas se construyeron con recursos del PMA y se utilizaron como «centros de enseñanza» de la tecnología para más de dos mil pequeños productores del norte de Nicaragua.

«Sabemos que muchos de ellos ya están construyendo sus propias casetas», afirmó.

Las casetas mejoradas son estructuras rústicas que permiten cosechar el maíz cuando llega a su madurez fisiológica y el grano tiene una humedad de 28 a 35 por ciento. Las mazorcas se trasladan del campo directamente a la caseta donde, en su interior y gracias a la acción del viento, la humedad se reduce al 18 por ciento en un período de tres a cuatro semanas, según la zona geográfica.

Cuando las lluvias han cesado, las mazorcas se sacan de la caseta, se desgranan y se ponen a secar al sol, por dos a tres días, hasta que la humedad baje a 13 grados. Este porcentaje es el ideal para almacenar, con seguridad, el grano en silos, bolsas plásticas, barriles u otros.

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