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Managua se volvió más cara

Managua de noche* Hace seis años era las más barata de Centroamérica, ahora supera por un punto a Tegucigalpa, en un ranking donde San José es la ciudad con los precios más altos en la región

Una investigación elaborada por la revista El Economista reveló que San José resalta como la ciudad más cara de todo el istmo en la medición Centroamérica en Precios 2013. En el otro extremo, Tegucigalpa se establece como la más barata, en una cerrada competencia con Managua.

Un comensal de alta capacidad adquisitiva en San José puede que sienta familiaridad al abrir la carta del restaurante L’ile de France, en Escazú, y encuentre platillos que van desde US$36 hasta US$108.4.

Si, en cambio, se trata de un ejecutivo hondureño de visita por negocios en la capital costarricense, su sorpresa podría ser mayúscula, ya que en su país, los precios, aun en algunos de los restaurantes más caros, rondan apenas los $22.

Ese es un caso extremo, pero ilustra las diferencias en el costo de vida existentes entre la ciudad más cara de Centroamérica, San José, y la más barata, Tegucigalpa.

Dichos resultados son parte del II Ranking Centroamérica en Precios 2013. En él, la capital costarricense se entrona como la más costosa del istmo logrando 139 puntos de 162 posibles.

De esa forma, desbanca del primer lugar a Guatemala, que en un estudio similar hecho por El Economista en 2007 había ocupado dicha posición. En ese entonces, la diferencia en el costo de vida de ambas había sido mínima y la capital guatemalteca había aventajado a la metrópolis tica por solo un punto.

A lo largo de esos seis años, sin embargo, otra ciudad se ha encarecido lo suficiente como para relegar a Guatemala, incluso, a la tercera casilla. Panamá, que en la edición 2007 se ubicó como la tercera urbe más cara, es hoy la segunda.

El fondo de la tabla, donde se dirimen las capitales menos costosas, también presenta modificaciones. Mientras que hace más de un lustro, Managua figuraba como el lugar con el costo de vida menos caro, en la presente edición es Tegucigalpa, con 69 puntos, la que ocupa ese puesto. La distancia entre ambas, eso sí, es de apenas un punto.

Solo San Salvador sigue ocupando el mismo cuarto puesto en ambos rankings.

El método

Los resultados contenidos en el presente estudio responden a una metodología específica que ha elaborado El Economista en asociación con la unidad de investigación social de Grupo Dutriz, LPG Datos.

El puntaje final obtenido por cada ciudad es el reflejo de un proceso bastante sencillo sustentado en unos cuantos pasos.

El primero de estos consistió en una recopilación de precios de productos y servicios, agrupados alrededor de siete indicadores previamente seleccionados: educación, transporte, vivienda, salud, alimentación fuera de casa, vestimenta y ocio; segregados todos ellos (excepto el último) en función de los tres grandes estratos sociales existentes: alto, medio y bajo.

En un segundo momento, se continuó con la asignación de un puntaje que cumpliera con el principio de relatividad. Así, a los precios más altos encontrados en cada categoría y segmento social se les asignó la máxima calificación de 6 puntos. De ahí en adelante, el orden fue decreciente hasta llegar a los más baratos, a los que se les dio un solo punto.

De encontrar precios iguales en uno de los estratos, de alguno de los indicadores, se procedió a asignar, a todos los que se encontraran en esa posición, el más alto de los puntajes de los casos en empate.

Asimismo, las áreas de educación, transporte y vivienda recibieron una ponderación mayor, multiplicando el puntaje obtenido en cada una de ellas, por dos. Dicha decisión respondió al mayor peso relativo que esos indicadores tienen mes a mes en el presupuesto de las familias.

“Se consideró que estas áreas son las más importantes por el significativo importe económico que representan”, explica Edwin Segura, jefe de LPG Datos.

Una vez reunida esa información por todos los corresponsales de El Economista, se dio paso, finalmente, a la suma de puntos, que en definitiva permitió tener una fotografía de los precios en Centroamérica en un momento determinado, que en este caso correspondió a la segunda semana de agosto.

Al comparar los resultados de esta edición con los de 2007, resalta el paulatino encarecimiento de las urbes del istmo. En general, Centroamérica es hoy una región más cara para vivir que hace seis años.

Si uno toma, por ejemplo, el precio promedio de un mismo producto (para el caso, un menú Big Mac) en 2007 y lo compara con el obtenido en 2013, se puede notar esa tendencia al alza. Mientras que en el primero de los años el costo promedio de uno de estos menús en la región rondaba los US$3.96, en el segundo este llegaba a los US$5.16.

El fenómeno, sin embargo, no ha marchado a velocidades iguales en todas las metrópolis. Las que han visto un alza más acentuada del costo de la vida han sido las del sur: San José, Panamá y Managua. En el denominado triángulo norte, por el contrario, el encarecimiento, aunque siempre presente, ha sido más moderado.

La capital tica, por ejemplo, exhibe en varios indicadores si no el puntaje más alto posible, el segundo más elevado de toda la región. El caso más paradigmático es el de la alimentación. Independientemente del segmento social, San José es la ciudad más cara para comer fuera.

Para los josefinos, la presión del costo de la vida es también sensible en otras áreas como el transporte (el más caro en todos los segmentos, excepto en el bajo, donde cae al segundo) y la vivienda. En el campo de la educación es también, y sin distinción alguna entre clases sociales, la segunda metrópolis más cara del istmo.

Sus vecinos del sur comparten sus preocupaciones en cuanto al alto costo del transporte, la vivienda y la educación.

Si cabe, eso sí, queda como consuelo para costarricenses y panameños el hecho de que ambos detentan los ingresos per cápita más altos de Centroamérica. Según datos del Banco Mundial, en 2012, estos fueron de $9,391 para los primeros, y de $9,910 para los segundos. De la misma forma, ambos países poseen los salarios mínimos más altos del istmo. En el caso panameño este oscila entre $432 y $490, y en Costa Rica llega a $325.

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