¿Filantropía promovida u obligada?
Rubén Aguilar Valenzuela
Las legislaciones y leyes hacendarias de los países de América Latina inhiben las donaciones en contra de lo que sucede en las sociedades más desarrolladas, donde los gobiernos entienden muy bien el impacto de estas aportaciones del sector privado y la ciudadanía en general.
En la India, a partir de abril de este año, entra en vigor una ley que obliga a las grandes corporaciones empresariales a donar el 2 por ciento de sus ganancias netas en obras de beneficio social. La ley exige que cada año las empresas den cuenta de cómo gastaron ese porcentaje y en su caso el por qué no lo hicieron. Se estima que esta ley afecte a por lo menos 2,500 empresas y genere 2,000 millones de dólares en donaciones.
América Latina es una de las regiones del mundo donde las personas con más recursos y los grandes corporativos hacen menos donativos. Los países latinoamericanos, en un ranking que contempla 135 de éstos, están debajo de la media de acuerdo a datos del 2013, de la Charities Aid Foundation, con sede en Londres.
El estudio, con base a encuestas de Gallup, confirma que la ciudadanía de América Latina no tiene la cultura de donar. Así, a la pregunta si hizo algún donativo en dinero el último año respondieron afirmativamente el 76% de los ingleses, el 62% de los estadounidenses, pero sólo el 23% de los brasileños, el 22% de los mexicanos, el 21% de los peruanos, el 20% de los argentinos y el 14% de los venezolanos.
El periodista Andrés Oppenheimer se pregunta en un artículo reciente si la medida adoptada por la India puede ser útil para América Latina. El propone que en una primera instancia lo que los gobiernos deberían de hacer es promover la filantropía a través de incentivos fiscales, que ahora no existen.
En general las legislaciones y leyes hacendarias de los países de América Latina inhiben las donaciones en contra de lo que sucede en las sociedades más desarrolladas, donde los gobiernos entienden muy bien, por eso la promueven, el impacto de estas aportaciones del sector privado y la ciudadanía en general, para hacer frente a diversos tipos de problemas, sobre todo de carácter social.
La propuesta de Oppenheimer si las donaciones voluntarias no funcionan, en el marco de una adecuada legislación que impida cualquier tipo de abusos de parte de los privados, pero de otro lado no inhiba las donaciones, debería adoptarse un modelo como el que ahora está pronto a implementar la India. Es un tema que sin duda vale la pena considerar.
