¿Corn flakes o pinolillo?
* Sociólogo cita las diferencias entre ambos alimentos y al final sale airoso el noble producto nacional, libre de maíz transgénico y de los daños al organismo que este ocasiona
El corn flakes o el pinolillo. Es el dilema que plantea el sociólogo y economista Cirilo Otero al comparar el peso y el valor nutricional de ambos alimentos, el primero utilizado en la mesa de personas con recursos y el segundo infaltable entre las viandas del pobre.
“Bajo influencias publicitarias extranjerizantes, nuestro pinolillo es considerado alimento para pobres. El costo del corn flakes es tres veces superior al del pinolillo. Comparando el peso y el valor nutricional de ambos, el corn flakes es triplemente más voluminoso, de menor contenido proteíco, energético y de fibra que el pinolillo”, señala Otero en su Carta Alimentaria.
Agrega que el ancestral pinolillo es cereal de maíz natural enriquecido con antioxidantes, vitaminas y minerales del 16.6% de cacao que tradicionalmente contiene.
En cambio, el corn flakes, es producido por la gran industria es de maíz transgénico, contaminado con elevados residuos de glifosato y formaldehido. La toxina Bt contenida en las células de éste maíz produce daños especialmente intestinales e inmunológicos al ser humano.
“El maíz natural de nuestro pinolillo es 20 veces más rico en nutrientes, calorías y proteínas; es 46 veces más rico en magnesio y 12 veces más rico en calcio que el tóxico y empobrecido maíz transgénico (Huber D, RT, abril 2013)”, indica.
Dando crédito a la pediatra Petronila Terán, máster en nutrición y seguridad alimentaria, señala que deberíamos valorar los costos económicos, culturales y para la salud en el largo plazo de nuestra niñez y adolescentes, consumidores del corn flakes, y compararlos con nuestro ancestral y saludable pinolillo, nutricionalmente superior al corn flakes, sin los tóxicos de organismos genéticamente modificados.
