Rss Feed Tweeter button Facebook button Youtube button
|

Candados, abusos y demás

Uno de los carros "enllavados" en una calle de la colonia militar.

Uno de los carros «enllavados» en una calle de la colonia militar.

* Veinte azarosos minutos en el Hospital Militar y sus alrededores

Menudo susto se llevaron unos diez conductores que aparcaron sus vehículos en la falda oeste de la Loma de Tiscapa, donde está una de las pocas calles -y la principal- de la colonia militar. Al regresar de la consulta en el Hospital Alejandro Dávila Bolaños los encontraron con los candados que pone la Alcaldía de Managua.

Inspectores de la comuna acompañados por cuatro policías, se encargaron de “tempranear” a los ciudadanos que este lunes no lograron cupo en el pequeño parqueo del mencionado nosocomio, y tuvieron que dejar sus carros donde se ha venido haciendo desde hace muchos años.

Es una vía que arranca desde una extensión de la avenida Bolívar, penetra a la colonia militar y sigue serpenteante hacia la unidad policial conocida como “El Chipote” o Auxilio Judicial, y se bifurca hacia la derecha hacia el parqueo del hospital militar, vía que, sin embargo, solo sirve como salida del mismo.

Ciertamente los pacientes de la Previsional del “Dávila Bolaños” son un estorbo para los habitantes de la calle que ocupan como parqueo, -y para los policías de “El Chipote”-, por ser estrecha, además de estar en mal estado desde hace mucho tiempo.

Una de las asustadas fue una joven madre que había llevado a consulta a su tierno hijo. Con súplicas y explicaciones sobre el reducido espacio del sanatorio, convenció a uno de los inspectores de la Alcaldía para que le quitara el cerrojo que le impedía mover su vehículo.

Cuando los otros salieron, ya los de la Alcaldía se habían marchado y de seguro tuvieron que ir a buscar sus carros al Depósito Vehicular Municipal.

Otro de los carros cuyo dueño no pudo llevarse este lunes.

Otro de los carros cuyo dueño no pudo llevarse este lunes.

Abuso

Un ciudadano que pidió permiso a un policía para tomar fotos con su celular a los vehículos “enllavados” y lo obtuvo, minutos después fue obligado a borrarlas debido a que uno de los inspectores de la Alcaldía actuaba más como “agente encubierto” que como servidor público.

Al “subrepticio” empleado que realizaba una labor pública, le molestó que el ciudadano tomara fotos a la dama que imploraba para que la dejaran irse con su bebé y otra de pocos años con la que le ayudaba la abuela de los niños.

– Borrame esa foto, bramó el inspector encolerizado, y el policía que había dado el permiso para las mismas, se afiebró de pronto con el virus de la “conspiración” y demandó al improvisado fotógrafo que le diera el celular, bajo amenaza de quitárselo y llevarlo al Distrito.

– ¿Ideay, no me dijo que podía tomarlas?, protestó el de las fotos, pero el “hombre de ley” ya estaba nervioso y como si hubiera sido pillado haciendo algo indebido, dijo: “Yo creo que hasta a mi me fotografiaste, a esto ya le veo cara de ‘otra cosa’”.

Y dicho y hecho, borró las fotos mientras invocaba la Ley 228, que en ninguna parte dice que es prohibido tomarle fotos a los policías cuando están en cumplimiento de sus labores, menos en algo tan insulso –aunque cruel- como echarles a perder el día laboral a la gente que madrugó para ir al médico.

El de los candados también se reveló como conocedor de leyes, y vociferaba frente a una oficina de abogados donde ocurrió el abuso, que el fotógrafo del celular podía ir preso por lo que estaba haciendo. “Tampoco a mi puede tomarme fotos”, dijo con aire de importancia.

– Estas multas debería pagarlas el hospital, dijo un hombre que observaba a la mujer que suplicaba comprensión por andar con dos hijas pequeñas.

En el parqueo del nosocomio nos encontramos con otra escena entre divertida, ridícula y abusiva: un profesor de Medicina –el Dávila Bolaños es hospital escuela-, dejó a su alumno vestido con gabacha y portando estetoscopio, cuidándole uno de los espacios de parqueo destinado para los visitantes.

El muchacho enrojecía de vergüenza cada vez que tenía que dar explicaciones a quienes intentaban entrar al sitio donde él hacía las veces de vehículo. “Es que mi profesor anda haciendo unas fotocopias y me dejó cuidando el lugar. Pronto viene”, decía.

Archives

Recently Commented