Israel comprueba tráfico de órganos en Costa Rica
* “Turismo de trasplantes” es narrado por pareja que viajó a Tel Aviv en busca de contacto que había hecho médico detenido en el país vecino del sur, donde también hay nicaragüenses afectados
En 2012, un nicaragüense fue contactado por médicos costarricenses para que vendiera uno de sus riñones a un israelí. Aceptó y por la transacción recibió seis mil dólares. ¿Con cuánto se habrán quedado sus contactos? Es obvio que a los migrantes les pagaban menos que a los ticos, que recibían hasta 20 mil dólares.
El tráfico de órganos no se ha detenido, pese a la detención en Costa Rica de uno de los médicos involucrados en el denominado “turismo de trasplantes”. Una pareja de ticos que hace un año viajó a Israel con la intención de vender sus riñones, relató a las autoridades de ese país cómo operaba una red de tráfico internacional de órganos.
El diario El País, de España, publicó el lunes que una empresa israelí se comprometió a pagar 20.000 dólares a una pareja de costarricenses para comprar el riñón izquierdo de la mujer, trasladar a ambos a Israel y realizar el trasplante en marzo de 2013 en un centro de salud de ese país, en una negociación coordinada durante varios meses por un médico de Costa Rica que cayó preso en junio anterior por trata de personas con fines de extracción de órganos.
La revelación está contenida en una declaración que la pareja -vecina de un poblado de la provincia de Cartago, al este de la capital costarricense- rindió el 18 de marzo de 2013 en el Centro de Detención del aeropuerto Ben Gurión, de Tel Aviv, ante al Consulado General de Costa Rica en Israel.
El caso es parte de un gran negocio de tráfico de órganos que, encubierto como turismo de trasplantes, fue desarrollado al menos desde 2009 por una red trasnacional con nexos en Costa Rica, Israel y países de Europa del Este que fue desarticulada el año pasado por las autoridades del país centroamericano. Los primeros detalles del escándalo fueron revelados en mayo del año anterior por el periódico mexicano El Universal.
Entre junio y octubre de 2013, la Fiscalía General de Costa Rica arrestó a cuatro médicos—de apellidos Mora (Francisco José Mora Palma, nefrólogo del Calderón Guardia), Mauro, Fonseca y Monge—, una policía—de apellido Cordero—y un empresario—de apellido Katisgiannis—que serían parte de la red de contrabando de órganos. La policía y el empresario eran reclutadores de víctimas que, urgidas de dinero, aceptaban vender algún órgano. Mora ha sido señalado por la Fiscalía como el organizador del negocio.
Según la Fiscalía, el grupo era parte de una organización trasnacional que, basada en Israel, movilizó gran cantidad de dinero y utilizó en los últimos años a Costa Rica como “país anfitrión” del turismo de trasplantes para ocultar el contrabando de órganos. El caso sigue abierto, aunque algunos de los involucrados están libres.
“Se llenaban las manos de sangre y se llenaron las manos de dinero”, relató el fiscal Carlos María Jiménez, uno de los responsables de las investigaciones en la Fiscalía.
El fenómeno del contrabando de órganos acaparó recientemente la atención en España, tras la detención, el pasado 12 de marzo, de cinco extranjeros presuntamente implicados en un intento de compra y venta de un hígado que sería entregado a un magnate libanés. La Organización Mundial de la Salud (OM) calcula que el 10% de los más de 100.000 trasplantes anuales en el mundo se practican con órganos procedentes del comercio ilegal.
En silencio
La confesión que la pareja de costarricenses rindió en Tel Aviv destapó parte de los entretelones de la red transnacional de trata de personas con fines de extracción ilegal de órganos. De acuerdo con el testimonio, las negociaciones se realizaron desde 2012 en el Hospital Calderón Guardia, de esta ciudad y uno de los principales centros médicos estatales costarricenses.
El médico de apellido Mora “nos advirtió de que no comentáramos nada de lo discutido, la extracción del riñón ni del supuesto pago que él haría”, relató la pareja en una declaración que entregaron “de manera libre y espontánea” y “bajo fe de juramento”.
En su testimonio explicaron que en mayo de 2012 conocieron al médico por “referencias de terceros que ya habían vendido órganos». El doctor le hizo un examen de sangre a la mujer y explicó a ambos que les ofrecía el pago, unos 20.000 dólares, “por la extracción del riñón izquierdo” en Israel. El pago lo haría “una supuesta empresa israelí”.
El texto, en poder de El País, asegura que la paciente fue sometida a varias pruebas médicas de compatibilidad pagados por el doctor Mora. “En una de las citas”, prosigue el testimonio, el médico Mora “ofreció atención de por vida por cualquier causa no relacionada a la operación». «Nunca se firmó ningún documento”, explicó la pareja a las autoridades.
“El Dr. Mora organizó el pago de los billetes de ida y vuelta. Sin embargo, nos mandó a Israel sin dinero alguno y sin darnos ningún contacto en este país y sin tener nosotros medios para hospedarnos por nuestra cuenta», narraron.
El ingreso de la pareja a Israel se prohibió y fue detenida. “Las autoridades migratorias, por las condiciones en que vinimos, sospecharon que vendríamos a trabajar ilegalmente, por lo que nos han informado de que seremos deportados hacia Costa Rica” el 19 de marzo, señalaron
Cambio legal
Tras el destape del escándalo, la Asamblea Legislativa (Congreso unicameral) de Costa Rica empezó a buscar vías para cerrarle las puertas al tráfico internacional ilícito de órganos y aprobó a principios de este mes una ley que impone severas sanciones penales por el contrabando local o transnacional de partes del cuerpo humano.
La Fiscalía confirmó que la cadena funcionó desde 2009. Hay vídeos en los que el Dr. Francisco José Mora Palma, nefrólogo del Calderón Guardia, oferta a su país –en inglés- como uno de los más baratos del mundo para hacerse trasplantes de riñón y confiesa que a lo largo de su carrera de 35 años ha realizado unos 550.
