Narcos usan el río Coco para trasladar cocaína
* Poblado hondureño, fronterizo con Nicaragua está cercado por los criminales que controlan la zona, asesinando a muchos pobladores u obligándolos a huir hacia nuestro territorio tras abandonar sus cultivos y escasas pertenencias
El nicaragüense río Coco o Wangki, el más largo de Centroamérica con sus 680 km de recorrido desde Las Segovias hasta su desembocadura en Cabo Gracias a Dios, en el Caribe de nuestro país, continúa siendo utilizado por narcos hondureños para trasegar la cocaína que les llega desde Colombia.
Dicha droga es encallada en el sector de Ahuasbila, donde es recogida y movilizada vía terrestre rumbo hacia Estados Unidos. Ahuasbila es un poblado misquito que en la parte nicaragüense recibe el nombre de Awasbila, y en el país vecino del norte fue reportado por sus ciudadanos como “cercado” por narcotraficantes.
A pocos pasos de Nicaragua, se desarrolla en el mencionado lugar la violencia que ha hecho tristemente célebre al “triángulo del Norte”, con Honduras como epicentro. Las masacres ahí son constantes y los indígenas recuerdan una oscura y calurosa noche de octubre cuando 30 sujetos vestidos como miembros de la Policía, llegaron a la comunidad y acribillaron a cinco chavalos.
La comunidad, en la frontera con Nicaragua, es habitada por aproximadamente 340 personas, en su mayoría niños de entre uno y 18 años, quienes se encuentran a merced de los grupos criminales que desde hace varios años han marcado ese territorio como suyo.
“Lo que ellos quieren es que nosotros nos vayamos huyendo del lugar y que les dejemos la zona para hacer y deshacer, por eso nos matan y nos tienen acorralados, pero no los vamos a dejar”, indicó uno de los lugareños.
“Nosotros no podemos salir de aquí, porque nos matan, solo podemos ir a Rus Rus; si vamos a Puerto Lempira, de regreso nos emboscan y nos matan o si no vienen aquí a agarrarnos a balazos”, apuntó.
Seis meses antes del crimen de los cinco jóvenes a manos de falsos policías, varios hombres también irrumpieron en la casa de uno de los pobladores donde capturaron a tres personas, a quienes ultimaron a balazos y luego las quemaron, entre ellas una jovencita de 15 años que estaba embarazada.
Esa situación ha provocado que muchos de los moradores de la zona hayan huido hacia Nicaragua, dejando abandonadas las tierras, donde cultivan arroz, frijoles, maíz y yuca, en su mayoría.
La violencia surgió en Ahuasbila a raíz de la vinculación de varios de sus pobladores con carteles del narcotráfico que recogían la droga en esa zona, quienes lograron amasar grandes fortunas y emigraron hacia Puerto Lempira.
Años después se convirtieron en poderosas familias que se disputan la droga que llega al lugar y el pueblo ha quedado en medio de la batalla, donde se generan enfrentamientos armados.
Los cinco profesores que había en el lugar, tras el inicio del conflicto, huyeron de la zona y jamás regresaron, lo mismo ocurrió con el médico y los dos enfermeros asignados al centro de salud.
“Nosotros queremos que vengan los maestros, además tenemos derechos a los servicios de salud, imagínese que tenemos que ir hasta Nicaragua cuando nos enfermamos”, apuntó otro de los habitantes.
En el lugar, recientemente se instaló un destacamento militar con el propósito de resguardar a los pobladores de la comunidad, lo cual en los últimos días ha reducido los hechos violentos, aunque los “narcos” siguen rondando la zona.
