Papa autoriza beatificación de monseñor Oscar Arnulfo Romero
El Papa Francisco abrió el martes 3 de febrero, el camino para llevar a los altares al arzobispo salvadoreño asesinado en odio por su fe, el 24 de marzo de 1980 en San Salvador, El Salvador. Mientras celebraba el sacramento de la reconciliación, una bala atravesó la casulla y el corazón del pastor que alzó la voz de profeta de la verdad.
Francisco autorizó la promulgación del decreto de la Congregación para la Causa de los Santos, en el cual se certifica el martirio de Oscar Arnulfo Romero Galdámez, arzobispo de San Salvador.
La Oficina de Prensa del Vaticano informó que el Pontífice recibió en audiencia al cardenal Angelo Amato, prefecto de la Congregación encargada de testificar los casos de santidad en la Iglesia Católica.
Después de que los miembros del congreso de teólogos votaron unánime a favor del martirio inmediato del arzobispo y sucesivamente tuvo éxito positivo el juicio del congreso de obispos, ahora, el Papa Francisco ha oficializado el curso de la causa.
El postulador de la causa monseñor Vincenzo Paglia este miércoles concederá una rueda de prensa en el Vaticano para explicar el proceso para la canonización de monseñor Romero, que inició en marzo de 1994, y concluida al año siguiente la fase diocesana llegó a Roma en 1997.
El entonces arzobispo de Buenos Aires, Bergoglio ya había dicho públicamente en 2007 que si él fuera el Papa, monseñor Romero ya hubiera sido hecho santo (Aleteia 18.01.2015) hace mucho tiempo.
De hecho, el Papa Francisco citó a monseñor Romero durante la audiencia del 7 de enero, cuando dijo que: “las mamás viven un martirio materno”. Es decir, “una entrega total, sin aspavientos, en el silencio, la oración, el cumplimiento del deber. Ir dando la vida poco a poco como hace una madre por su hijo”.
El Papa parafraseó las palabras que pronunció el arzobispo salvadoreño en la homilía para el funeral de un sacerdote asesinado por los escuadrones de la muerte.
