Ejército se desvincula de “mochila explosiva”
El Ejército de Nicaragua negó el martes cualquier participación en un artefacto que el pasado 20 de enero habría explotado en una mochila en una zona remota de Jinotega, matando a tres personas e hiriendo gravemente a otra.
Medios de comunicación que propugnan por el reconocimiento oficial de “guerrilleros” a las bandas tenidas como criminales comunes por las autoridades, han señalado que se trató de explosivos C-4 o de otro tipo, que no son comunes ni fáciles de conseguir.
No obstante, en Centroamérica todavía hay remanentes de buzones de los enfrentamientos bélicos de los años 80 del siglo pasado, por lo que es común que reaparezca armamento utilizado en esa época y proporcionado a los ex contras para actos terroristas como la voladura de torres de electricidad, puentes y tanques de combustible, entre otros.
El inspector general del Ejército nicaragüense, general Adolfo Zepeda, dijo a periodistas que la institución castrense no ha realizado ninguna operación en la zona y que desconoce qué pasó en la explosión de un artefacto de características desconocidas, cuyas víctimas incluyen a presuntos miembros de un grupo armado.
Zepeda, citado por la agencia Xinhua, dijo que el Ejército de Nicaragua mantiene tropas para proteger la cosecha cafetalera, como parte de un plan permanente de seguridad en el campo, diseñado para proteger la cosecha cafetalera y prevenir acciones del crimen organizado y de la delincuencia común.
«La Policía Nacional desarrolla en la actualidad una amplia investigación en la zona donde ocurrió la presunta explosión; nosotros como institución militar debemos respetar el trabajo de los especialistas que investigan los hechos y, por tanto, creemos que debemos esperar los resultados de esas investigaciones», indicó Zepeda.
El artefacto explosivo fue colocado al parecer en una mochila que estalló poco después de ser entregado a un presunto grupo armado que el pasado 20 de enero en una zona montañosa cerca de la comunidad de El Portal, en el municipio de Pantasma, en Jinotega, unos 200 kilómetros al norte de Managua.
Según versiones difundidas por algunos medios de comunicación, la mochila con el artefacto explosivo era llevada por dos hombres que al parecer abastecían a los integrantes del grupo armado que murieron tras la explosión.
La actividad del narcotráfico en el Istmo ha avivado el florecimiento de bandas criminales que se movilizan por regiones montañosas, y Nicaragua no es la excepción.
