Un cuento de corales y chinos

La ex canciller Noemí Sanín insiste en echar a pelear a Nicaragua y Colombia, para lo cual recurre hasta a burdas manipulaciones.
* Noemí Sanín asegura que canal de Nicaragua terminará de destruir los arrecifes del Caribe, y manipula un estudio científico que achaca a la pesca indiscriminada y a la presencia de patógenos y especies invasoras, entre otros factores, el peligro que acecha a estas formaciones marinas.
Usando la reserva marítima Seaflower como excusa, la ex canciller colombiana Noemí Sanín intenta caldear otra vez el asunto del fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La Haya, Holanda, que devolvió a Nicaragua más de 90 mil km cuadrados de mar Caribe.
De acuerdo a la decisión de la CIJ, gran parte de Seaflower pertenece ahora a Nicaragua, sin embargo, basada en una declaración anterior de la Unesco, Sanín asume que la reserva es y será siempre de Colombia, lo que vendría a anular la sentencia de La Haya.
Sanín es acompañada nuevamente en esta aventura por Miguel Ceballos Arévalo, ex viceministro de Justicia de Colombia, con quien elaboró en 2013 la descabellada teoría de que la jueza china de la CIJ, Xue Hanqin, favoreció el fallo de noviembre de 2012 a sabiendas de que su país construiría un canal interoceánico por nuestro país.
La teoría de la ex canciller fue conocida en su momento como el “cuento chino”, y fue rechazada, como ella misma lo reconoce, por el presidente Juan Manuel Santos, quien demás está decir, poco a poco ha venido aceptando el fallo del máximo tribunal internacional.
Sanín se ha acogido al rechazo al fallo que impulsó desde un inicio el ex mandatario Álvaro Uribe, quien intentó torpedear la anterior gestión de Santos, por haberse atrevido a romper con el tipo de conducción que Uribe quería imponer para Colombia, lo que incluía el asesinato a manos de paramilitares de todo tipo de opositores.
Ignorando ex profeso el daño inmenso que Colombia ha provocado con la pesca de caracol y otras especies marinas en el mar Caribe, llevándolas al peligro de desaparición, Sanín viene ahora con otro cuento, esta vez basado en que Nicaragua destruiría los corales del Caribe.
Sanín señala: “Un informe publicado en 2014 por el Global Coral Reef Monitoring Network (GCRMN), que contó con apoyo del Departamento de Estado de Estados Unidos, advierte que “los corales del Caribe podrían desaparecer en 20 años.
“El estudio muestra cómo el tráfico del Canal de Panamá ha influido negativamente en los corales en el mar Caribe. Si a este y otros estudios, como los realizados por la Corporación Coralina, Invemar y la Comisión Colombiana del Océano, se le suma el peligro adicional que generará la gigantesca sedimentación producida por la construcción y mantenimiento del canal de Nicaragua y el tráfico de buques de más de 500.000 toneladas, ¿qué futuro puede tener la reserva Seaflower y la riqueza de nuestro mar Caribe?”.
En efecto, el estudio que menciona Sanín señala del peligro de que los corales desaparezcan, pero no por el canal de Panamá, ni mucho menos que por el todavía inexistente canal de Nicaragua.
La causa indicada es precisamente por la pesca indiscriminada de los peces loros y los erizos de mar, dos herbívoros que mantenían el equilibrio entre los corales y las algas que crecen sobre éstos.
Según el jefe de la unidad de los atolones de coral del PNUMA, Jerker Tamelander, la población de peces loro «es crucial para la supervivencia de los arrecifes».
Para la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el brote masivo de enfermedades de los corales cerca del Canal de Panamá puede estar causado por la introducción de patógenos y especies invasoras entre los años 60 y 70.
Es decir, no es el canal de Panamá el causante, sino la introducción de agentes patógenos y de especies invasoras hace varias décadas. La manipulación de Sanín y su aliado político no puede quedar más al descubierto.
El informe de UICN y la Red Mundial de Vigilancia de Arrecifes Coralinos (GCRMN) citada por Sanín, demuestra que las zonas donde habita el pez loro del Golfo de México, Bermuda y Bonaire, en las que se han prohibido actividades de pesca como las trampas y la pesca submarina, albergan los arrecifes de coral en mejor estado.
Según Ayana Johnson, de la Iniciativa Blue Halo del Instituto Waitt, otros países siguen este ejemplo: «Barbuda está a punto de prohibir todas las capturas de pez loro y las zonas de pasto de erizos de mar, configurando un tercio de sus costas como reservas marinas». Para Ayana esta drástica solución es la clave para proteger los arrecifes y «debería ser aplicado a nivel regional», sentencia.
Y volviendo sobre el argumento de la malintencionada ex canciller, si los arrecifes coralinos del Caribe están en grave peligro, no ha sido por culpa de Nicaragua, ya que hasta el momento Colombia los ha tenido bajo su “protección” y ella misma admite que no han sabido cuidarlos.