Nicaragua: amor solidario entre colibríes y chiltomas
Esta semana la lluvia llegó a La Sabanita, en Masaya. Trabajamos entre lodo, charcos y mucha lluvia para terminar huertos. Como el nombre de nuestro grupo, Colibrí, no dejamos de hacer pequeñas acciones para generar grandes cambios.
En una de las tardes de lluvia, después de recibir una taza de café en casa de doña Camila, quien amablemente nos hizo pasar a su hogar y nos regaló calor humano en medio del frió de una tarde de invierno, entre platicas y risas comentó que su huerto se ve bonito y que ella ha revisado todos los días las semillas que ya ahora son pequeñas plantitas de 4cm.
«Sembré una hierbabuena y una chiltoma que estaba medio muerta en donde la tenía y ahí se ve bien bonita», señala.
Al regresar a la escuela, mientras llovía a cantaros, la plática se desarrolló con doña Violeta Castellón, la señora que los niños, niñas, las y los voluntarios aman, pues es quien a diario abre un pequeño cafetín en la escuela con sus ricas enchiladas y tajadas de plátano, frescos tropicales, galletas y golosinas, alegrando los recreos y los tiempos libres.
Ella es una señora de avanzada edad; platicó con nosotras y nos comentó su interés en los eco-fogones pues ha escuchado que se harán en la comunidad. «Yo ahí he escuchado en sus pláticas de eco-fogones, le pregunté a una de las chelitas y llamó a otra porque no entendía (entre risas). La otra me explicó que son como fogones pero ocupan menos leña. Uhhh… eso me solucionaría el asma y además haría más comida para los niños de la escuela».
Doña Violeta también comentó que admira el amor y empeño de las y los voluntarios británicos, pues han dejado su hogar para venir a ayudar a desconocidos. «Esa gente sí que quiere ayudar, salir de su país para ayudar a otra gente no lo hace cualquiera. Solo Dios les recompensa eso, los niños los quieren, trabajan duro, ahorita andan todos sucios, la lavada va estar difícil».
El amor y la calidez humana que encontramos en la comunidad son grandiosos y nos animan día a día a seguir creando conciencia y apoyando para que las familias tengan mejoras en su calidad de vida.
Los niños y niñas esta semana recibieron con mucho cariño un árbol el cual adoptaron y se comprometieron a cuidar en sus hogares como parte de su responsabilidad con el planeta. Sembrarlo en sus patios y velar porque se mantenga vivo es de gran importancia para nosotras y nosotros, por eso, desde los y las más pequeñas explicamos cómo cuidar y la importancia que tienen los árboles en nuestras vidas.
Ya casi por finalizar el ciclo estamos contentas y contentos con la aceptación de las familias ante los proyectos de Progressio, esperamos seguir haciendo acciones que ayuden, dejen huella y además se reproduzcan para mejorar la vida de familias nicaragüenses.