Secta del “666” falló con el fin del mundo
* El autollamado “Anticristo” vaticinó que el 30 de junio “acabaría todo” y que él subiría a los Cielos con un “cuerpo radiactivo”
Falló la profecía del fin del mundo a la secta del “666” y en Honduras ahora el alcalde de Tegucigalpa, Ricardo Álvarez, les está pidiendo formalmente que se vayan de su país.
Es la gente de Jesús Miranda, un puertorriqueño que se considera la reencarnación de Jesucristo y que en 2007 intentó ingresar a Nicaragua sin que el gobierno del presidente Daniel Ortega se lo permitiera.
Dicha secta considerada “diabólica” por los cristianos en nuestro país, tiene, sin embargo, un capítulo aquí, con seguidores que consideran que el demonio “no es tan fiero como lo pintan”. Y si no lo creen, pregúntenle a Saúl Chávez, obispo de este grupo, quien se tatuó el número de “La Bestia” en el antebrazo izquierdo.
Convocó por internet
Desde hace un par de meses Miranda anunció para el 30 de junio “el Día Glorioso de la Transformación, donde Su cuerpo físico será transformado, vestido de inmortalidad e incorrupción”. Según el hombre del “666”, obtendría un “cuerpo radiactivo”.
En Nicaragua el culto a Miranda se volvió subterráneo desde que a éste se le negó la entrada al país, no obstante, hubo gran publicidad en otros países, donde obviamente se alegraron de que el boricua fallara su vaticinio.
En horas de la mañana del sábado, Miranda en su sitio web oficial, llamó a sus adeptos a estar pendientes de la transformación, porque el gran momento se acercaba, mientras estos se congregaron en sus iglesias para esperar que todo lo anunciado sucediera.
Muchos dejaron escuelas y trabajos
Los líderes de esta secta habían asegurado que el 30 de junio el cristianismo desaparecería de la faz de la tierra y que a partir de esa fecha ellos gobernarían el mundo, además de que los que se burlaron de sus profecías y no se marcaron con el “666”, pagarían las consecuencias y solo se escucharían las lamentaciones, mientras que los presidentes de las naciones quedarían desconcertados.
Muchos hondureños que fueron atrapados por esta secta considerada como satánica, llegaron al grado de sacar a sus hijos de las escuelas y de abandonar sus trabajos, creyendo que a partir del sábado ya no tendrían ninguna necesidad, porque hasta los hospitales desaparecerían, preocupando a sus familiares.
Debido a que los seguidores de Miranda no contaban con permiso de operación y que estaban tatuando a menores de edad con el “666”, a finales del 2010 las autoridades municipales y de la Secretaría del Interior y Población les cerraron sus instalaciones y les prohibieron seguir desarrollando sus actividades, pero continuaron haciéndolo de forma clandestina.
