Casi eliminado el “mal de Chagas”
* Exitosa campaña centroamericana contra peligroso parásito que puede resultar mortal
Diez años bastaron para que los países centroamericanos eliminaran a la chinche Rhodnius prolixus, principal transmisora del mal de Chagas, una peligrosa enfermedad difícil de diagnosticar y detectada en la mayoría de casos –al menos en Nicaragua- durante las donaciones de sangre.
Esta enfermedad es causada por el parásito Trypanosoma cruzi que en el Istmo utiliza a las chinches R. prolixus y T. dimidiata como agentes de transmisión. En nuestro país atacaba principalmente a la población del norte como municipios rurales de Matagalpa, Jinotega y Estelí.
En mayo de este año Jinotega reportó 14 casos del mal de Chagas, todos por culpa del T. dimidiata.
Rumbo a eliminación
Una vez que la persona es picada por la chinche, pueden pasar más de 20 años desde el momento de la infección original para que se presenten problemas cardíacos o digestivos.
Los ritmos cardíacos anormales (arritmias, taquicardia ventricular) pueden causar la muerte súbita. Una vez que se desarrolla la insuficiencia cardíaca, la muerte generalmente ocurre al cabo de algunos años.
Con la eliminación de la chinche Rhodnius prolixus, principal transmisora del parásito, se espera que los países centroamericanos estén en camino de erradicar el mal de Chagas en la región, según un artículo científico firmado por Ken Hashimoto y Christopher Schofield, y publicado recientemente en la revista Parasites & Vectors.
Drástica reducción de casos
El impacto de la campaña en Centroamérica ha sido tal que la región pasó de registrar 62.000 nuevos casos en 1990 a reportar 8.500 en el 2006 y todo empezó por la Iniciativa de los Países de Centro América para la Interrupción de la Transmisión Vectorial (IPCA) nacida en 1997, por resolución de los ministros de Salud de Belice, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica y Panamá.
“Con la aparente eliminación de R. prolixus, se calcula que esta cifra disminuirá aún más”, indicaron los investigadores en su estudio, y agregaron: “Esto no quiere decir que la enfermedad de Chagas se haya eliminado, ya que aún hay un residuo de casos y en algunas áreas todavía hay transmisión activa debido a otros vectores como Triatoma dimidiata. Sin embargo, los resultados sugieren que la carga de la transmisión se ha reducido considerablemente”.
Tienen menos escondrijos
Las chinches generalmente se esconden entre rendijas y otros rincones de las casas, lo que hace suponer que las mejoras en las condiciones de las viviendas –al sustituirse techos de paja por teja o zinc– contribuyeron a reducir la distribución del insecto.
La campaña demoró una década de implementación y se estableció un periodo de vigilancia de cinco años. Desde junio del 2010 no se reporta la presencia de R. prolixus en la región.
Ahora solo resto controlar al T. dimidiata, mantener sus poblaciones bajas y habrá un enemigo menos para la salud de los centroamericanos.
