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Una guerra en ciernes que puede “tocar” a Nicaragua

Misquitos en el río Coco.

*Tropas élites de la DEA y el Ejército de Honduras persiguen fieramente a los narcos en la Mosquitia del vecino país. Algunos capos podrían ya estar de este lado de la frontera

Honduras se encuentra al borde de una guerra contra las drogas con agentes de la DEA gringa ayudando a las fuerzas locales a enfrentar a las bandas organizadas que trafican con toneladas de cocaína con destino a Estados Unidos, informa la BBC.

Es una guerra que promete ser similar a la que le plantó en México a los cárteles de la droga el presidente saliente Felipe Calderón, y que ya deja más de 50 mil víctimas, muchas de ellas inocentes.

En Honduras ya son varios los muertos de la población civil en la zona de la Mosquitia, donde según los norteamericanos, opera la base principal de la organización criminal responsable del trasiego del 80% de la cocaína que llega a Estados Unidos.

Conexión narco en ambos países

Lo anterior es algo que confirma el investigador nicaragüense Roberto Orozco, quien ha realizado varios trabajos de recopilación de información en la zona cercana a donde operan fuerzas especiales de la DEA y el ejército hondureño.

– ¿No está este operativo demasiado cerca de Nicaragua?, ¿no podría la presión de la DEA y las fuerzas especiales norteamericanas y locales empujar a esos narcos hacia Nicaragua?, le consultamos.

“De hecho, es algo que puede ocurrir y debe estar ocurriendo. El gran problema -para este caso- de la Mosquitia de Honduras y Nicaragua es que es una sola y puedo asegurarte que muchos indígenas nicaragüenses están involucrados y en coordinación con los capos hondureños.

Indígenas involucrados

“Claro que pueden venirse para nuestro país pese a que el Ejército de Nicaragua, en coordinación con su colega de Honduras, también impulsa en estos momentos un operativo fronterizo en la Mosquitia, pero recordá que hay varias comunidades como Sandy Bay, Wounta, Bismuna, Cabo Viejo y Río Arriba, entre otros, donde pueden esconderse para mientras.

“Sólo en la zona del río Coco existen 117 comunidades misquitas. Eso ha permitido que muchos hondureños ligados al narcotráfico se muevan con facilidad en territorio nicaragüense y en estos momentos de presión de parte de la DEA y el ejército del país vecino, puede darse una migración selectiva hacia Nicaragua”, precisó.

Según Orozco, el involucramiento de los indígenas nicaragüenses está creciendo e incluso nos habló del familiar de un misquito famoso que está metido hasta las narices en el tráfico de cocaína y todo el mundo lo sabe en la zona. “Imagino que las autoridades lo están investigando”, sostuvo.

La famosa Palmerola

En tanto, en Honduras, la BBC señala que la cada vez más agresiva estrategia contra el contrabando de drogas -bautizada como Operación Anvil- está destinada a interceptar las drogas ilegales traídas a la región de la Mosquitia desde América del Sur.

EE.UU. siempre ha tenido presencia militar en la base de Palmerola, en el centro de Honduras. Es precisamente la base desde donde se apoyaba la guerra contra el gobierno sandinista en los años 80 del siglo pasado. Ahora se ha concentrado en la guerra contra las drogas.

Agentes élite

Un grupo de élite de agentes de la DEA se ha integrado con las fuerzas de seguridad hondureñas en una operación apoyada por seis helicópteros del Departamento de Estado de Estados Unidos, pilotados por personas que no están contratadas por Washington, por lo que no están sujetas a las estrictas reglas de combate impuestas a la DEA.

Lisa Kubiske, embajadora de Estados Unidos en Honduras, dice que la nueva estrategia está funcionando.

«Más de 100 aviones con drogas llegaron al país el año pasado. Ahora las intercepciones de operaciones de drogas ocurren de forma regular». «La muerte o las heridas no son la norma», asevera.

¿Víctimas de fuego” amigo”?

Eso es de poco consuelo para Hilda Lezama, quien durante sus 53 años de vida ha residido en Ahuas, un asentamiento de casas de madera construidas sobre pilotes, cerca del caudaloso río Patuca en la lejana región de la Mosquitia, en la zona oriental de Honduras.

Lezama recibió un disparo durante una redada antinarcóticos en un barco hace dos meses, liderada por Estados Unidos. Ahora que no tiene dinero para su cura, el hospital la mandó a su casa.

Otras cuatro personas locales, entre ellas dos mujeres, murieron en el ataque aéreo que involucró a agentes antidrogas estadounidenses y soldados hondureños.

Atacados desde helicópteros

Vendada y sin poder caminar, se ríe de lo que dijo la embajadora de EE.UU. sobre una investigación exhaustiva del ataque Ahuas.

«Mi yerno fue asesinado, dos de mis vecinos fueron asesinados, y yo resulté herida, así que ¿dónde están los estadounidenses? ¿No cree usted que deberían hablar conmigo?», dice.

«Estábamos regresando de un viaje río abajo con pescadores», recuerda Hilda. «Viajamos en la noche para evitar el calor. Oímos los helicópteros por encima de nosotros, pero no podíamos verlos».

Crucemos los dedos…

«Podían habernos dejado llegar al muelle y luego registrar el barco, pero en cambio, nos dispararon. Tal vez pensaron que éramos otras persona».

Funcionarios estadounidenses dijeron que el barco de Hilda era parte de una operación de contrabando involucrado en un alijo de drogas que aterrizó en una pista cerca del río Patuca, una acusación que ella niega rotundamente.

Ojalá que no tengamos pronto dramas como este en Nicaragua.

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