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Fallas locales son las peligrosas

Dr. William Martínez, geólogo nicaragüense.

Oscar Merlo

El sismo de magnitud 7.6 en la escala de Richter, que estremeció a las 8:44 minutos gran parte del territorio de Costa Rica y Nicaragua, ha sido uno de los más sentidos en el país y a las personas mayores les hizo recordar la tragedia de 1972, cuando nuestra capital fue destruida por un terremoto.

La fragilidad de Nicaragua ante estos eventos quedó demostrada una vez más con el inmediato colapso de las comunicaciones telefónicas que se dio tras el sismo, lo que sin duda afectaría a los organismos de socorro ante la presencia de un evento telúrico que nos afecte directamente.

La tierra y las estructuras verticales se sacudieron violentamente durante largos segundos. De inmediato empezaron a balancearse las lámparas colgantes y todo aquello con cualidad de péndulo. Los “móviles” (adornos suspendidos generalmente en techos) sonaron como si alguien los hubiera agitado con fuerza.

Desde hacía rato no se sentía un sismo tan fuerte en la capital nicaragüense, agobiada en el pasado por dos terremotos que la destruyeron.

Pese al “madre susto”, el Dr. William Martínez, geólogo, llamó a la tranquilidad a la población debido, a que según explicó, cuando hay sismos como el ocurrido este miércoles provocados por el movimiento de subducción (introducción de una placa terrestre en otra), Nicaragua está protegida por el grado de inclinación de su plataforma continental, que varía entre 80 a 85 grados lo que es un factor de atenuación.

Martínez, un especialista graduado en Japón, indicó que es diferente el caso de Costa Rica, frente a cuyas costas al parecer ocurrió el epicentro, donde la inclinación de la plataforma es de 40 grados y peor aún en México, donde es de 20 grados.

“Por eso es que los sismos como el de hoy, causados por el choque de las placas Coco y Caribe, en este caso en su segmento Guanacaste, inevitablemente nos asustan, pero no representan mayor riesgo para los nicaragüenses a como no lo han representado nunca”, precisó.

El especialista agregó que de seguro reportarían algún tipo de daños en la zona de Nicoya y Guanacaste, donde precisamente cambia bruscamente la inclinación de la plataforma continental y pasa de 80 a 40 grados, lo que provoca que las ondas sísmicas lleguen con mayor impacto.

Indicó que como es habitual, habrá réplicas del sismo que a lo mejor ya no serán sentidas en nuestro país. ¿Y la alerta de tsunamis que se dio? El Dr. Martínez no comparte mucho los llamados ni los ejercicios contra maremotos que se han dado últimamente en Nicaragua, debido a que como se ha explicado, difícilmente ocurren por estos lares y el último se dio hace veinte años.

“Eso de los tsunamis es un programa importado, es parte de una red manejada desde Hawaii que se supone debe bajar orientaciones de acuerdo a los informes que recibe de cada país, pero aquí se ha tomado el asunto al revés y en vez de darles información, estamos pendientes de los alertas que esta gente emite”, señaló.

Nuestro entrevistado insistió en que lo anterior ocurre debido a la falta de sismógrafos existente en el país. “Yo he conversado con colegas del Ineter que tienen una gran capacidad, y me han dicho en que su principal debilidad es la falta de aparatos que les permitan seguir los movimientos de las fallas locales, que son las que nos han causado mucho daño en el pasado”, explicó.

“Por ejemplo, dijo, desde hace diez años se conoce que las fallas más activas en Managua, las que están enviando ‘señales’ de que algo puede ocurrir, son las conocidas como “Aeropuerto”, que viene desde Las Nubes y pasa por el hotel Camino Real, y la de Chiltepe, que va de la península de ese nombre hacia El Crucero”, indicó.

Contrario a lo que pudiera pensarse, las fallas locales son las que menos sismos provocan ya que los ocasionados por las placas Coco y Caribe, que se desplazan desde México a Panamá, son las causantes del 80% de los movimientos terráqueos, afortunadamente con poco efecto en nuestro territorio.

“Yo insisto en que deben emplearse recursos para mejorar la red sísmica en el país a fin de seguir los movimientos de las fallas locales que podrían provocar la muerte de unas 40 mil o más personas en caso de que ocurra un terremoto en esta ciudad desprotegida que alberga a un millón 600 mil habitantes”, sostuvo.

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